Casi todos los grandes ayuntamientos cuentan con ordenanza propia, pero tampoco logran erradicar el problema
Las principales localidades de la comunidad suman cada sábado más de 30 convocatorias en espacios públicos
Esta mañana, más de treinta espacios públicos de las principales localidades de Galicia habrán amanecido sembrados de cristales rotos, basura y micciones, y posiblemente, con destrozos en el mobiliario urbano. Las quejas de los vecinos, crecientes en los últimos años, se amontonan en los despachos de los concellos, esos en los que el fenómeno del botellón encuentra la pasividad necesaria para echar raíces en Galicia. A Coruña, Pontevedra y Vigo han dado pasos firmes en busca de soluciones, mientras otros responsables municipales se limitan a esperar la nueva ley de drogas que prepara la Xunta. Sanidade afirma que «se está a redactar o borrador» de un reglamento que regulará «o consumo de alcohol na rúa». Por ahora, sin una fecha.
El botellón regatea al reglamento (aprobado hace casi dos años). Las protestas vecinales erradicaron el problema en las plaza de Azcárraga y el Humor, al amparo de la ordenanza antibotellón que declaró esas zonas «de protección especial». Hoy se practica en Santa Catalina. En Méndez Núñez están afectadas especies botánicas centenarias, pero el reglamento es inaplicable en el jardín: «Allí no hay vecinos, uno de los requisitos que recoge la ordenanza», admite Germán Lago, responsable de Seguridad Ciudadana.
Sin normativa que lo regule, el botellón ha vuelto a la Alameda, con quejas vecinales y destrozos. La policía identifica a una media de 20 jóvenes cada fin de semana e impone una decena de multas por orinar en la calle. «Por suerte», en Ourense el botellón todavía no se ha convertido en un problema social, sostiene el concejal de Seguridade, Fernando Varela. Vigo. El Concello vigués se dotó a principios de año de una ordenanza de ocio destinada a eliminar el botellón. En junio se estrenó en la zona de Loriga con gran éxito. En un área acotada está prohibido por la noche el consumo de alcohol en la calle, y la reunión de varias personas. Los vecinos están felices por dormir tras años de insomnio. El día 25 se aplicará en el Casco Vello. «Confío en que la Xunta siga con esa ley del Gobierno anterior que trata el asunto de manera global y prohíbe el alcohol en la calle por cuestión de salud», dice el concejal de Seguridad, Xulio Calviño. Burela . «Non sabemos a qué atenernos -admite el alcalde, Alfredo Llano-, estamos á espera do que decidan concellos como Vigo ou Lugo». A Estrada. La policía identifica a participantes en el botellón, y les piden los datos. Estas personas serán responsables de posibles desperfectos. En Lalín, son frecuentes los destrozos en el vallado del paseo y en el alumbrado público. La Policía Local tiene la impresión de que el botellón «está menos de moda».
Los jóvenes toman la playa de A Concha, que amanece llena de cristales y basura. La policía no suele actuar. «Si no hay autoridad en el ámbito familiar es muy difícil que la pueda imponer la policía», dice la alcaldesa, Dolores García.
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