A medida que pasan las horas crece el desánimo entre los vecinos que participan en las labores de búsqueda
Sin descanso, pero más desanimados a medida que pasan las horas, decenas de vecinos del municipio ourensano de Toén volvieron a nutrir ayer el operativo de rastreo que coordina la Guardia Civil con la esperanza formal, aunque remota, de que la joven Laura Álvarez, desaparecida poco después de la medianoche del domingo, pueda haberse perdido en el monte y se encuentre con vida. Medios relacionados con la investigación de este asunto admiten que las perspectivas de un final feliz son muy escasas; de hecho, se está trabajando en el caso partiendo de la hipótesis de una muerte violenta.
Las pesquisas se están centrando, por el momento, en el entorno más próximo de la chica, especialmente sus amigos y las dos personas con las que mantiene, o ha mantenido, una relación más estrecha: su actual pareja y su anterior novio, de 21 y 32 años, respectivamente.
El testimonio de estas dos personas es el primero que se buscó tan pronto como arrancó la investigación, después de que los padres acudiesen el lunes a la Guardia Civil para denunciar la desaparición de su única hija, una joven de 19 años, de quien no se conocen problemas familiares. Que la joven esté a tratamiento psicológico añade un elemento de incertidumbre, aunque se ha excluido una relación directa, en la medida en que aparentemente no estaba deprimida.
La reconstrucción de los últimos movimientos de la joven desaparecida, a partir de distintos testimonios y la revisión de comunicaciones en sus teléfonos móviles, apunta a que la chica abandonó sola el bar de copas de A Valenzá donde había estado con sus amigos y su novio hasta la una de la madrugada del lunes. A partir de ahí aparecen lagunas.
Mensajes amenazadores
Que otra persona la estuviese esperando en un lugar alejado, o que alguien la siguiese, entra dentro de lo probable. Se especula con la posibilidad de que accediese a reunirse con su ex novio, tal vez con la intención de hablar y romper definitivamente con él, como al parecer pretendía. En los últimos días, incluso el domingo, poco antes de que se le perdiese la pista, según fuentes conocedoras del caso, la joven desaparecida había recibido en sus teléfonos móviles llamadas y mensajes presuntamente amenazantes de su ex novio, con quien había mantenido una relación afectiva que esas fuentes califican de «complicada», entre otras cosas, por la diferencia de edad.
Parece confirmarse, por otra parte, que la noche en que se produjo la desaparición de la joven se habría observado la presencia de otro coche en la misma pista forestal entre Toén y Alongos, donde fue hallado el Ibiza de Laura, cerrado, sin huellas de haber sido forzado y sin señales de violencia.
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