Para inaugurar cuatro edificios, el Gobierno proyecta obras muy costosas que deberá derribar en tres años
La caótica planificación del recinto obliga a construir una gran pasarela y calles provisionales para poder abrirlo
La caótica programación constructiva del complejo del monte Gaiás, a las afueras de Santiago, lastrará las arcas públicas gallegas con una nueva factura extra: la financiación de unas costosas obras que la Xunta se apresta a ejecutar ahora para solo dentro de tres años echarlas abajo. ¿Por qué las va llevar a cabo entonces? Si no las efectúa, jamás podrá cumplir su objetivo de inaugurar durante el 2010 los cuatro edificios más avanzados del recinto, pues los dos restantes, en estado embrionario aún, se encuentran ubicados justo en medio de los demás, ejerciendo de barrera infranqueable para visitantes entre la biblioteca y el archivo (zona sur), por un lado, y los servicios centrales y el museo (norte), por el otro.
Es por ello que la segunda fase de urbanización de las instalaciones, en licitación desde anteayer, incluye un paquete de actuaciones «provisionales» cuyo presupuesto conjunto sin IVA se eleva por encima de los 57 millones de pesetas. La cantidad resulta de sumar tres gastos: habilitar dentro de la parcela calles que en el futuro van a cambiar de trazado (141.910 euros), mantener durante su existencia esos viales a extinguir (20.000) y tender una pasarela de 150 metros de longitud que, discurriendo sobre el área inacabada, unirá los extremos septentrional y meridional de la Ciudad de la Cultura. Dispondrá no solo de techo y barandillas a ambos lados, sino incluso de miradores protegidos con pantallas de vidrio.
Montarla utilizando chapa de acero detraerá del erario 151.632 euros; dotarla de iluminación, 9.160; y, retirarla cuando entre en funcionamiento el Centro de Arte Internacional, hacia diciembre del 2013, otros 20.000. Sus diseñadores, de acuerdo con documentos oficiales, entienden que se trata de la única fórmula para «generar una conexión peatonal segura» entre inmuebles.
Además de contener intervenciones de utilidad caduca, la hoja de ruta para urbanizar el Gaiás consta de capítulos y capítulos considerados «definitivos». Aunque, debido al esfuerzo inversor que implicará, destaca uno: la pavimentación del complejo. Incluso sin computar el valor de la zahorra, el hormigón, el asfalto y las emulsiones varias que serán utilizadas en esa tarea, el Gobierno de Núñez Feijoo ha consignado para afrontarla once millones y medio. Con ellos pretende enlosar 11,7 hectáreas de superficie (16 veces el Nou Camp) con diversas piezas de cuarcita, granito y piedra arenisca. Algunas, las de mayor grosor, las comprará a precios de 136,7 euros por cada metro cuadrado.
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