El pailebote «Nieves» contará las historias de sus cien años en el mar a los visitantes que decidan subirse a bordo para recorrer la ría arousana
El Nieves tiene mucho que contar. Si fuese mujer sería una de esas abuelas que acumulan tanta sabiduría y experiencia como arrugas o canas en su retrato. Sin embargo, el Nieves es un pailebote, un velero nacido en Outes (A Coruña). Su condición de barco podría hacer pensar, entonces, que no puede narrar historias. Pero nada más lejos de la realidad. La firma Acquavisión, que está a medio camino de restaurar esta legendaria embarcación, ha entendido la necesidad del Nieves de dar a conocer su gloriosa vida, y ha decidido poner la técnica a su disposición para que pueda ser escuchada por el gran público. Para ello ofrecerá viajes en este velero, que saldrá de O Grove y A Pobra, con rumbo a la isla de Sálvora.
Nada más poner el pie en la nave, uno entiende por qué los responsables de la empresa hablan de que Nieves permite hacer un tipo de turismo «moi distinto ao dos catamaráns». A bordo del pailebote no hay, ni mucho menos, los asientos en fila de las embarcaciones de los viajes turísticos. Por contra, uno encuentra una cubierta antigua en la que alguien un día colgó una bandera gallega en la que se lee «denantes mortos que escravos»; hay un bar de lucida madera... Existe, incluso, un camarote con literas -en un futuro se ofertarán noches a bordo-. Por no hablar de que la tripulación explica al visitante el complejo proceso de navegación a vela.
Todo suma encanto. Y entonces desde una pantalla plana -prácticamente, el único artilugio tecnológico de última generación que puede verse a bordo- el propio barco habla en primera persona para regalar, en un vídeo, al visitante la historia que acumula el maderamen sobre el que pasea por la ría.
Transportando sal
El Nieves recuerda que nació en un astillero de Outes en 1918, y que su primer empleo lo logró transportando sal desde Noia hasta Gijón y O Grove. Luego, como si su vida fuese fiel reflejo de la de miles de paisanos gallegos, emigró a Barcelona, donde estuvo llevando mercancías a Torrevieja y Baleares. Llegó un día en el que fue vendido a Juan de Arespacochaga, ex alcalde madrileño, que lo transformó en yate. Y por si fuese poco, el pailebote estuvo después dedicado a cruceros en Canarias, convirtiéndose en un barco mítico de los viajes por Los Gigantes.
Tras esta aventura llegó la temida promesa del desguace. Acabó librándose. Acquavisión decidió que al Nieves -que a lo largo de su vida tuvo otros nombres, como Nostramo- le quedaban muchos viajes y, aunque no está restaurado al 100%, en julio lucirá al alcance del público.
El barco zarpará los martes, miércoles y jueves -a las 10 y las 17 horas los dos primeros días y solo en jornada de mañana el tercero- desde O Grove, tendrá paradas en A Pobra -a las 11 y a las 18 horas los dos primeros días, y solo por la mañana el tercero- y arribará a Sálvora. Quienes quieran imaginarse navegantes del siglo XIX y aprender sus técnicas solo tienen que reservar viaje en Acquavisión y abonar 30 euros por cada adulto y la mitad de ese dinero por niño.
Si observan el interior del viejo barco se toparán con cien años de historia en los mares. Si echan la vista al exterior, el telón de ensueño que es la ría de Arousa será su compañero de viaje.
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