La aprobación de la reforma de la Ley de Función Pública mereció duros reproches de PSOE y BNG, que ven en la medida un «18 de julio» o un intento de «exterminio» del idioma.
La mayoría del PP ha aprobado hoy una reforma de la ley de la función pública que abre la posibilidad de optar entre gallego y castellano en las oposiciones y que mereció duros reproches de PSOE y BNG, que ven en la medida un «18 de julio» o un intento de «exterminio» del idioma.
En defensa de la reforma, la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, apuntó en el pleno del Parlamento que con este cambio se busca salvaguardar el derecho de los ciudadanos a emplear cualquiera de los idiomas oficiales, «sin ningún tipo de discriminación».
Según la conselleira, no se trata de «desproteger» el gallego, sino de «escoger a los mejores» en las oposiciones y tampoco persigue, como argumenta el BNG, «abrir las puertas a los de fuera», sino de garantizar la seguridad jurídica de los procesos de selección.
«Todos queremos los mejores médicos, y no tiene sentido que un excelente médico no pase un examen no por sus conocimientos técnicos, sino por un deficiente manejo de la lengua gallega»,apuntó la conselleira.
También hay que garantizar, apuntó Marta Fernández, que la movilidad de la ciudadanía por todo el territorio nacional «no se vea limitada ni menoscabada por barreras lingüísticas; las barreras, ni siquiera las idiomáticas, no son buenas», manifestó.
Finalmente, insistió en que se trata de fomentar la competencia lingüística y garantizar la libertad de elección, lejos del «enfrentamiento y el victimismo lingüístico».
Duras críticas de la oposición
La oposición fue especialmente dura en sus argumentos contra este texto legislativo, que supone, para el socialista José Manuel Lage, un «ataque directo al corazón del país y a nuestras señas de identidad». Los populares, manifestó, intentan «en nombre de la libertad, un 18 de julio contra la lengua gallega».
El diputado socialista sostuvo que es la primera vez que desde el Parlamento gallego se toma una decisión «contra nuestro idioma», una medida que calificó de «involución», que retrotrae a los populares a cuando el PP ni se había constituido.
«Van a ser cómplices y les va a pesar sobre su conciencia», argumentó José Manuel Lage, que insistió en la »tropelía« que supone la reforma legislativa, para la que el PP «en nombre de la libertad, falsea la realidad» y emplea la demagogia.
Además, reprochó al Gobierno que llegue a hablar de «barreras», como si el gallego fuese «un idioma extraño», al tiempo que consideró que, con esta medida, »tiran a la basura« la ley de normalización lingüística.
También el nacionalista Bieito Lobeira calificó la reforma de «atentado» contra la lengua gallega, y dijo de los populares que son «mercenarios al servicio de una causa que no se merece este país», pues los populares persiguen «el exterminio» del gallego.
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