Ferrol, Os Ancares o la Ribeira Sacra también intentaron lograr la distinción
La designación de un monumento o lugar como patrimonio de la humanidad no lleva consigo una dotación económica, pero, como apuntaba hace unos días Mar Palacio, presidenta del Instituto de Estudios Bercianos (IBC), que gestiona el aula de arqueología de Las Médulas, «la etiqueta patrimonio mundial vende sobre todo para el turismo cultural; hay gente que viene de fuera, como los japoneses, y van a todo lo que tiene ese sello». Un ejemplo de ello es lo ocurrido en Elche: en el 2000, cuando su palmeral fue elegido patrimonio mundial, pasaron por la oficina de turismo 22.000 personas; cinco años más tarde, la cifra de visitantes fue de más de 123.000.
Este tirón turístico también lo mencionaba esta semana el alcalde de Lugo, López Orozco, durante la recogida de firmas de apoyo a la candidatura de la torre de Hércules que puso en marcha la Consellería de Cultura en las principales ciudades gallegas y que concluyó ayer en Vigo. Estas firmas serán llevadas por el conselleiro, Roberto Varela, a la reunión de la Unesco del próximo sábado en Sevilla, según afirmó el propio Varela.
López Orozco hablaba también del triángulo gallego que formarían Lugo, Santiago y A Coruña con sus respectivos patrimonios mundiales, aunque en el caso de Compostela es doble, ya que además del casco viejo está la ruta jacobea. La cercanía de las tres ciudades, de setenta a cien kilómetros entre cada una de ellas, y estos monumentos supondrían un nuevo atractivo para el turismo cultural que, según Orozco, hasta podría figurar en los folletos.
Algo parecido ocurre ya actualmente en Burgos, donde durante las visitas al yacimiento arqueológico de Atapuerca es habitual que el guía recuerde que desde esta sierra se pueden ver tres monumentos de la humanidad como son el propio yacimiento, la catedral de Burgos y el Camino de Santiago que pasa también por la zona.
Otros aspirantes gallegos
Pero Galicia podría ver aumentado su patrimonio y una de las formas sería ampliando la actual designación de la ruta jacobea con el llamado Camino del Norte, tal y como propusieron hace dos años tanto la comunidad gallega como otras por las que discurre dicha ruta.
También para la edición de este año había iniciado los trámites el Ferrol de la Ilustración, con sus dos fortalezas de la ría, si bien al final no superó la primera selección para ser estudiada el sábado en Sevilla. Con vistas al mismo encuentro habían comenzado los trámites en la zona de Os Ancares y Somiedo, que incluye lugares de Galicia, Asturias y León, pero por el momento no ha salido adelante.
Algo similar ocurrió con la Ribeira Sacra, un lugar del que se destacaba tanto el enclave natural en el que se encuentra como la presencia de hasta 18 monasterios en el mismo; fue una propuesta que comenzó en el año 1996 y que por el momento no ha vuelto a intentarse. De concluir con éxito la cita en Sevilla, con la torre de Hércules serían cuatro patrimonios gallegos, pero la reserva de aspirantes es amplia.
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