Para evitar la línea actual, los técnicos que diseñaron los cambios en el trazado optaron por construir túneles en dos plataformas independientes. Esto implica que uno de los tres subterráneos de este tramo entre Porto y Cerdedelo -el de O Corno- será por el momento el mayor de los proyectados en el nuevo acceso ferroviario central a Galicia, por delante incluso del Padornelo, que también tuvo que ser replanteado al concebirse en su momento con un solo tubo.
Su longitud también es superior al que se ejecuta en Vigo en la línea del eje atlántico -8.266 metros con la reciente modificación en el tramo urbano-, pero inferior al de San Marcos (9.966 metros), que se construirá en la variante de Cerdedo que unirá Ourense con Pontevedra y Vigo.
La reforma del estudio original implica también un replanteamiento de los métodos constructivos. En el proyecto anterior, se reciclaban parte de los túneles actuales y los que se construían ex novo no tenían la longitud suficiente como para utilizar tuneladoras. Ahora, en cambio, sí que se planean tubos más grandes, por lo que maquinaria de perforación similar a la que ya está siendo utilizada en Vigo se usará en aquellos subterráneos de más de tres kilómetros y medio. Esta decisión redunda en la mejora de la seguridad de las obras «y permite mantener el servicio ferroviario durante la construcción de la plataforma, al independizar la futura infraestructura de la línea existente».
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