La coruñesa Beatriz Mato fue la encargada de tomar una de las primeras decisiones de los conselleiros del PP tras su desembarco en la Xunta, al encargar «ipso facto» dos banderas españolas, y otras dos de la Unión Europea, para el despacho y la sala de juntas de la Vicepresidencia de Igualdade e Benestar, el área desde la que gobernaba el nacionalista Anxo Quintana.
«Había algo que me chirriaba», explicó Mato en los pasillos, «algo que provocaba alergia», insistió, tras aludir a que en el despacho de Quintana tan solo se exhibe la bandera gallega en lo que la nueva conselleira de Traballo e Benestar considera que se trata «una falta de respeto institucional».
Un dibujo infantil
Por lo demás, el relevo entre Quintana y Mato fue de lo más cordial. En la estancia que ocupaba el número dos del bipartito estaba todo prácticamente recogido. Sobre la mesa unos expedientes para poner a su sucesora al corriente de las cosas más acuciantes. Y sobre un mueble librería, un dibujo de la escuela infantil de Santa María de Oza. También afable resultó el relevo entre la responsable saliente y la entrante en la Consellería de Pesca, Carmen Gallego y Rosa Quintana, que permanecieron reunidas en privado durante hora y media.
Tras los contactos preliminares, llegó el momento de saludar a los equipos, de pedir información más puntual por la tarde. Los conselleiros del nuevo Ejecutivo de la Xunta concluyeron el día descubriendo novedades y subidos en un Citroën C5. Beatriz Mato, por ejemplo, recibió en herencia el chófer de Pachi Vázquez. Dijo que lo cambiaría de inmediato por cuestiones de confianza.
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