Guerra, un hombre que dice saber moverse en la adversidad, acapara la mayor cuota de poder del nuevo GobiernoRedujo a la mitad la deuda del Concello de Vigo analizando el presupuesto partida a partida
economía e industria | javier guerra fernández
Si hubiera que definir con pocos adjetivos al nuevo conselleiro de Economía e Industria, habría que hablar de un hombre práctico, resolutivo e inquieto. Lleva muy dentro el concepto de servicio público y la conciencia política. «Puedo parecer pijo y facha -dijo un día en su atípica empresa textil- pero soy un currante y creo que sé moverme en la adversidad». Sería por eso que Núñez Feijoo lo llamó para ser uno de sus bastiones frente a la crisis. Y por eso mismo no dudó al aceptar.
El economista Javier Guerra (Vigo, 1964; casado y con dos hijos) se formó en España y Estados Unidos. Habla al menos cuatro idiomas y, tras dirigir cuatro empresas textiles, tocó el cielo del éxito empresarial con El Niño, una marca de ropa juvenil ligada al surf, cuyos derechos compró en una tienda hippy de Tarifa que luego reprodujo en Vigo como su despacho.
En un viaje en avión, explicaba cómo se las ingenió para reducir a la mitad la deuda del Concello de Vigo y dejar en tres años 400 millones en las arcas municipales. «Viajaba con frecuencia a Estados Unidos -contó- y me llevaba el presupuesto entero para puntear partida por partida... y ahorrar». Ahorró en bolígrafos, fotocopias, en cientos de epígrafes que sanearon las cuentas del Concello más complejo de Galicia. Ahora le toca repetir en la Xunta, con las cuentas de todos los gallegos.
El mismo concejal que redujo del 30 al 18% el absentismo en el Ayuntamiento, se encerró 24 horas con los sindicatos para negociar un convenio. «De aquí no salimos sin acuerdo», les dijo. Y así fue. En esencia, Guerra es un político atípico, porque también es un empresario poco usual, volcado sobre las nuevas tecnologías (el sábado cerró hasta nuevo aviso el blog donde analizaba con religiosa puntualidad la actualidad gallega) y capaz de localizar negocio donde otros solo verían problemas. «En mi empresa [El Secreto del Mar] nunca pedimos un crédito -presume- porque cuando empezamos nadie creyó en nosotros, y luego porque no lo necesitamos».
De aquella tienda de Tarifa surgió un pequeño imperio con sede en Vigo, que factura cerca de 40 millones de euros, diseña y fabrica moda en Portugal y la vende a media Europa. Comercializa en exclusiva para España Brooks Brothers, la sastrería neoyorquina que viste a Obama, y al mismo tiempo es el único español que compite con el imperio Hilfiger en El Corte Inglés vistiendo a los adolescentes con una marca propia y seis tuteladas.
Será un conselleiro de contrastes, porque es una persona de contrastes. Hijo de un empresario portugués de la madera, presidió con 19 años Nuevas Generaciones del PP en Vigo. Y luego la misma organización en Galicia. De la mano de Corina Porro fue un eficaz concejal. Y luego, diputado. Ahora es un empresario de éxito... y conselleiro de Economía e Industria.
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