La quema de una planeadora a orillas del Ulla parece estar relacionada con un frustrado alijo de cocaína y el reparto de los bienes de Patoco, fallecido en accidente
Manuel Abal Feijoo, Patoco , no solo era el único sustento de una familia cambadesa desestructurada y marcada por la tragedia. El narco cambadés daba de comer a sus hermanos, pero también a un importante grupo de transportistas que colaboraban con él en la descarga de suculentos alijos de cocaína. Era un robusto clan que empezó a desmoronarse con su muerte, a la que se sumó la pérdida de un alijo de 3.600 kilos de cocaína. Ahora, sus subalternos se pelean como Caín y Abel por el reparto del patrimonio del que fuera uno de los mejores pilotos de planeadoras de la ría.
El viernes 7 de noviembre del pasado año, Patoco circulaba a gran velocidad en una motocicleta por una carretera de Vilagarcía, en dirección a Cambados. No pudo evitar a un peatón que quería cruzar la calzada y lo dejó muerto en el asfalto. Su moto quedó destrozada bajo un coche y, aunque salió vivo del suceso, murió horas después en el hospital.
Sus subalternos se repartieron entonces el patrimonio que tenía Abal Feijoo, en el que figuraba una de las planeadoras de mayores dimensiones detectadas en Arousa para el transporte de la droga. Era la lancha equipada con siete motores que apareció en el mes de febrero varada en una playa de Nigrán y hasta la fecha, al menos que se sepa, no quedaron aclaradas las circunstancias por las que fue abandonada la embarcación, que incluso iba dotada con víveres para sobrevivir varios días en alta mar. Sin embargo, no se descarta que sus pilotos no fueran capaces de manejar la xurela , de 18 metros de eslora, y se vieran obligados a dejarla varada ante el riesgo de ser descubiertos por las fuerzas de seguridad.
Unas semanas antes apareció en Muxía un alijo de 3.600 kilos de cocaína. Los agentes detuvieron posteriormente a un arousano, Juan Carlos Fernández, O Parido, como presunto responsable de la frustrada descarga. Ya entonces se le seguían también los pasos a Baltasar Vilar Durán, Saro , que fue capaz de burlar a los agentes en un tiroteo y no se le localizó hasta unas semanas después en Milladoiro. Se da por hecho que entre O Parido y Saro se repartieron la infraestructura marítima de Patoco, pero con los dos en la cárcel y la pérdida del alijo de Muxía, a los que siguen libres se les complica la vida.
En medio de ese ambiente enrarecido tuvo lugar, en la madrugada del Jueves Santo, la quema de una planeadora guardada en una nave de Dodro, a orillas del río Ulla, cerca de donde Patoco escondía la lancha hallada en Nigrán. Como el incendio fue intencionado y las dos embarcaciones eran parecidas, en los mentideros de Cambados se asegura que la de Dodro era también de Abal, y que las desavenencias entre los suyos están detrás del extraño suceso.
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