Un lapsus de Rojo al aludir al «himno nacional» de Galicia le da al Bloque la primera ocasión para estrenarse en la oposición
Resultó llamativo el nerviosismo de la diputada más joven, la popular Marta Valcárcel, de solo 28 años, o que Touriño y Quintana conversaran amigablemente como nunca en los bancos azules de la Cámara. También fue sonora, y sentida, la ausencia del socialista Modesto Pose, que se recupera de una intervención quirúrgica en A Coruña, aunque nada de ello superó los lapsus cometidos en su debut por la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, quien revivió en su discurso la «nazón» gallega e incluso reivindicó el «himno nacional» de Galicia, mientras algún popular de pata negra daba un chimpo en la tribuna de invitados.
Pilar Rojo se convirtió ayer en la gran protagonista de la sesión constitutiva de la Cámara, aunque no precisamente por los motivos que ella habría deseado. Los nervios y la solemnidad del momento le pasaron factura en su breve intervención, de apenas cuatro minutos, en la que declaró iniciada la octava legislatura autonómica y anunció que le trasladaría el acuerdo, entre otros, al Rey y al «presidente do Goberno da nazón», así, con « z» , como la que figura en el himno.
Un pequeño gazapo
Lo que todos entendieron como un gazapo de la presidenta acabó cobrando tintes sospechosos cuando, tras unos aplausos, Rojo retomó la palabra para pedir que nadie abandonara el hemiciclo sin antes oír y entonar el «himno nacional». Y en eso empezaron a sonar los rumorosos de Pondal en su versión íntegra, no como ocurrió en la edición mutilada del 2005.
«¿Lo ves? -dijo con ironía un diputado del PP de A Coruña-, no tardamos ni dos minutos en crear un himno nacional y solucionar uno de los grandes problemas que tenían los gallegos». Otros responsables del PP pusieron un empeño desmedido en rizar el rizo y explicar que el «himno nacional» evocado por Pilar Rojo aludía al «himno de la nacionalidad histórica». Es decir, que aludía en realidad al «himno de Galicia».
Pero el lapsus identitario, aparte de animar una sesión constitutiva que transcurrió en medio de una enorme expectación, le sirvió de chance al grupo del Bloque para empezar a hacer oposición. Su portavoz, Carlos Aymerich, consideró un «bo precedente» que Rojo llamara a cantar el himno y que sus señorías corearan el gallego. Para el BNG es un buen comienzo que la presidenta se refiera a Galicia «como unha nación». La propia Rojo sacó hierro al asunto y dijo que si en realidad habló de himno nacional, lo que se demuestra es que «mando muy poco», porque no pusieron el español.
La sesión fue seguida desde la tribuna por diversos familiares de los diputados y dirigentes políticos, que aplaudieron animosamente al final, mientras Ricardo Varela y Anxo Quintana, los únicos miembros del bipartito que seguirán manteniendo el coche oficial por formar parte de la Mesa, se fundieron en un abrazo antes de felicitar al resto.
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