El icono de toda una generación televisiva cumple quince años y lo celebrará por todo lo alto; al porco bravo con vaqueros no le ha llegado su San Martiño
Cuenta que Xabarín «es un híbrido desde el punto de vista animal, porque es un cerdo que está en la edad del pavo». Alberto Casal González (A Coruña, 1963) dirige al equipo que ha conseguido que un jabalí con vaqueros se convierta en el símbolo de toda una generación.
-Dice usted de usted mismo que es un «TV Baby» de los que habla William Burroughs...
-Nací en el 63 y, en ese momento, todos éramos carne de tele. La televisión era como un tótem en la sala del ser, que era la sala del estar también, como decía Juan Cueto, que el ser es el estar en cuanto todos somos seres catódicos. ¡Imagínate cómo era el consumo de televisión en una familia de cinco hermanos! [se ríe]; era eso y jugar en la calle.
-Los chavales ahora tienen tantos estímulos que...
-Creo que los chavales de ahora nos llevan cinco años de adelanto. Tú a los trece eras un pardillo de un calibre insospechado. La ingenuidad es una cosa que se rompe a partir de los noventa, a efectos de consumo infantil y juvenil de productos; los discos se heredaban de hermano a hermano; la relación con la realidad es muy diferente...
-En el despiece de este porco bravo, ¿qué parte le toca?
-Cuando yo empiezo a trabajar en Xabarín Club, el jabalí ya existe. El mérito de la creación original es de Suso Iglesias, Gonzalo Pintos y el dibujante Miguelanxo Prado, que es el padre de la criatura. Como cualquier dibujo animado, su fisonomía ha ido evolucionando. La emisión arranca en abril del 94, pero se empezó a trabajar en las Navidades del 93. En el equipo estaban Javier Viana, José Antonio Domelo... No estaban creando solo un programa de televisión, sino también un club televisivo. Había que inventarse fórmulas de afiliación, estrategias, márketing... Había una autoría colectiva.
-La banda sonora ha sido fundamental...
-Es uno de los éxitos. Siempre nos quisimos desmarcar de los programas tipo Teresa Rabal o de la música más ñoña. A todos los que estábamos implicados nos gustaba el rock and roll, y teníamos más en la cabeza a Los Ramones o a Siniestro Total, o a la punkitud más ochentera. En casi quince años hemos pasado de la nada al todo y viceversa.
-Ahora da la impresión de que están más en la nada, con los niños manifestándose en la calle para que Xabarín vuelva a las tardes de TVG...
-No sé si de la nada. Pero el consumo de televisión ha cambiado. Cuando empezamos, trabajábamos con el concepto de la merienda, el programa que se veía antes de hacer los deberes. Con las plataformas temáticas eso cambia; si quieres ponerle dibujos a tu chaval, se los pones a cualquier hora. Sí que es chocante que los niños lo pidan.
-Supieron combinar muy bien la inclusión de series de animación clásicas con apuestas más arriesgadas...
-Siempre hemos intentado conciliar las dos cosas, recuperar clásicos norteamericanos. Una de mis mayores satisfacciones profesionales es haber sugerido la contratación de Don Gato, o que Corto Maltés hablase gallego. Son cosas que retroalimentan al chaval que llevas dentro. Sin tener un síndrome de Peter Pan, siempre digo que ojalá nunca pierda la infancia. Y el idioma ha sido fundamental; Son Goku ha sido el mejor profesor de gallego que han tenido los chavales.
-Arriesgaron, metiendo a tipos tan como Shin Chan, que enseñaba la «piroliña» en horario infantil...
-Era un catálogo de todas las cosas que conviene no hacer en el trato familiar, pero la audiencia se disparó y no pasó nada. Es bastante más violento un telediario.
-¿No les tiemblan las piernas al ver a más de 130.000 socios en la base de datos?
-Andamos por los 136.000. A veces echas un ojo y te encuentras que gente como Martiño Rivas o Tamar Novas han sido socios. Hay una generación Xabarín clarísima.
-¿Cómo van a celebrar los quince años?
-Con un gran concierto, titulado Oinkplugged, que se grabará el 16 de abril en la sala LP 45, de Ordes, y que se editará en deuvedé. Hemos creado una Xababanda especial para la ocasión con Julián Hernández, Pablo Novoa, Pancho Álvarez, Marcos Pulpinho Viascón, Rómulo Sanjurjo y Fernando Abreu. Y, como artistas invitados, Silvia Superstar, Javier Soto, Víctor Coyote, Nicolás Pastoriza, El Puto Coke & Woyza [que fue socia del Xabarín] y Juanillo Esteban.
-Juanillo, voz de Xabarín...
-Va a recibir un homenaje merecido, siempre fue su voz, desde el principio.
-¡Larga vida a Xabarín!
-Creo que aún no le llega el San Martiño, ni el San Martiño Pinario ni el San Martiño Rivas [se ríe]. Es de esperar que haya Xabarín para rato.
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