La víctima, su marido y otra pareja acababan de llegar de Salamanca para pasar el puente en la ciudad
La mujer, de 51 años, se apoyó en la barandilla levemente, los anclajes cedieron y se precipitó desde una altura de cinco metros. Murió en el acto. Delante de su esposo, un matrimonio amigo y una niña pequeña. La fatalidad ocurrió ayer sobre las seis de la tarde en el paseo marítimo coruñés, a la altura de la Escola de Artes Pablo Picasso.
Ambos matrimonios y la hija de uno de ellos, todos de Salamanca, habían escogido Galicia para pasar el puente. Viajaban en sendas autocaravanas. Llegaron a A Coruña unas horas antes, circulaban por el paseo marítimo y encontraron un hueco para estacionar. «Por qué demonios tenía que haber sitio para aparcar justamente ahí. Hubiésemos seguido de largo y no hubiese pasado nada», se lamentaba el marido minutos después del accidente. Lo decía porque nada más poner pie en tierra, a escasos 80 metros de la caravana, su esposa encontró la muerte al apoyarse en la barandilla metálica que, paradójicamente, fue instalada a mediados de los noventa para evitar posibles caídas a la zona de aparcamiento de las viviendas de la calle Veramar.
Se vivió un momento trágico. Su esposo corrió hacia el cuerpo tendido de su mujer. Sus amigos abrazaron a su hija para evitar que viese la horrible escena. Cuando el hombre llegó junto a su esposa ya la encontró sin vida. Contaban los testigos que «se volvió loco». Consolado por sus amigos, lloraba y caminaba de un lugar a otro. Fue el acompañante el que se encargó de llamar a la policía, de hablar con los agentes, de ocuparse de que su hija y su esposa regresasen a la caravana, también desconsoladas.
Tornillos oxidados
Pronto se personó la policía nacional. Varios agentes se dispusieron a inspeccionar la barandilla. Y comprobaron que todos los anclajes a lo largo de 50 metros estaban en muy mal estado. Así se lo transmitieron al marido de la víctima. Uno de los policías le dijo que «los tornillos están completamente oxidados, la mayoría incluso sin la tuerca». Tras preguntarle al esposo cómo se había apoyado -este les contestó que solo puso su brazo derecho y la valla cedió-, el agente de la Policía Científica le precisó que «en algunas zonas la barandilla se puede mover con un dedo».
Mientras eso sucedía y la jueza de guardia ordenaba el levantamiento del cadáver, el amigo de la fallecida sacaba su cámara y fotografiaba los anclajes, comprobando que «todos están en un pésimo estado». Algunos vecinos de la zona también quisieron comprobarlo. Se acercaron a la barandilla y la movieron. Se fijaron en los anclajes y confirmaron que los tornillos «o están rotos, o sueltos, o, en algunos casos, faltan».
En la zona se congregaron residentes de la zona para denunciar el mal estado de la barandilla. Si bien es cierto que nunca habían hecho llegar sus quejas a las autoridades, lamentaban que «en los años que lleva ahí la valla metálica, nunca se comprobó el estado de los anclajes para evitar accidentes como este; algo muy fácil de prever con solo mover la barandilla».
Pero no solo se quejaban. Muchos de los allí presentes fueron a arropar al marido de la fallecida y al matrimonio amigo. Alguno les ofreció su casa, quedarse con la pequeña «para que no presenciase tanto dolor». Una residente en la zona, aparte de destacar que «nos pudo pasar a cualquiera», le dolía el hecho de que «un viaje de placer con unos amigos terminase en una desgracia así», una prueba, decía, «de que nunca sabemos dónde vamos a encontrar la muerte».
Responsabilidad municipal
El Ayuntamiento asumió que el mantenimiento de la barandilla es responsabilidad municipal. Desde María Pita se lamenta «el desgraciado suceso» y se ponen «a disposición de la familia para apoyarlos en todo lo que necesiten».
Tras el accidente, el grupo municipal del PP exigió la apertura de una investigación para aclarar las causas. En este sentido, los populares recordaron que después de que una ola hubiera desplazado hace un año la balaustrada del paseo marítimo, presentaron una iniciativa para exigir la revisión de anclajes y el estado de las barandillas. Entre otras cosas preguntaban por los trabajos de mantenimiento que se realizaban en el paseo. No les contestaron.
Por su parte, el ayuntamiento informó de que prevé realizar una reforma, que ahora deberá incluir las barandillas.
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