Los jóvenes competían por ver quién cometía las mayores fechorías en el entroido
Yo hago esto. Pues yo más. Y yo aún más... Las típicas frases de rivalidad y competición adolescente le jugaron una mala pasada tanto al mobiliario público como a numerosos particulares del municipio coruñés de A Pobra do Caramiñal. Todo ocurrió durante el entroido, sobre todo la noche del viernes, en una jornada en la que la Policía Local acabó identificando a 18 adolescentes por una oleada de actos vandálicos que incluyeron un incendio en una carballeira, al menos seis coches destrozados y una quincena de contenedores calcinados.
Al parecer, la primera que sufrió los efectos de los supuestos vándalos fue la carballeira, a la que, afortunadamente, acudieron los vecinos y un camión motobomba para que las llamas no llegasen a devorar los ejemplares. Según datos policiales, tras prender fuego en esta zona arbolada -algo alejada del casco urbano-, parte de los muchachos identificados llegaron pletóricos a la villa de A Pobra, donde presumieron de la hazaña ante otros jóvenes. Estos últimos, al parecer, respondieron atacando para superar la fechoría.
Persecución
Así fue como empezó una noche de auténtica locura. Los muchachos, de dos o incluso tres pandillas distintas, hicieron decenas de pintadas, quemaron contenedores, destrozaron espejos retrovisores e incluso los cristales y la chapa de algunos coches. Y acabaron topándose con la Policía Local. De hecho, uno de los agentes corrió tras ellos por las calles de la villa, hasta que dio alcance a un muchacho. Luego, al ir tirando del hilo y hablando con testigos, los municipales acabaron identificando hasta a 18 adolescentes.
Esta circunstancia hizo que, un poco más allá de la medianoche, el ajetreo fuese enorme en la oficina policial pobrense. Entre padres y menores, había unas veinte personas hablando y prestando declaración ante los agentes. Al parecer, la mayoría de los progenitores reaccionaron bien, y algunos incluso preguntaron a cuánto ascendían los daños para hacerles frente cuanto antes. Otros, sin embargo, creían a sus hijos, que negaban con rotundidad haber participado en la noche de fechorías.
Los padres tendrán que esperar para saber a qué cantidades se enfrentan. No en vano, las denuncias de particulares por coches dañados siguen goteando -ayer ya ascendían a seis- y la Guardia Civil va a seguir investigando y tomando declaraciones. De los 18 muchachos identificados, puede que hasta de 9 o 10 se dé parte a la Fiscalía de Menores. Ya que, que los progenitores se hagan cargo de los desperfectos no equivale a que las diligencias no trasciendan a las autoridades judiciales.
Se repite
La historia de la oleada de vandalismo con menores como protagonistas, desafortunadamente, se repite en A Pobra. Hace meses, los policías locales también identificaron a varios adolescentes. En aquella ocasión, las perjudicadas por sus fechorías habían sido las antiguas paredes de la Torre de Bermúdez, donde vivió Valle-Inclán, que habían aparecido llenas de pintadas.
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