Dice que cuando se convirtió al islam, en 1977, el «shock» fue mayor «que si me hubiera hecho travesti». Hoy, el problema es el «discurso envenenado»
Educado en centros católicos, una crisis personal lo llevó a buscar otra manera de comprender su lugar en el mundo. El islam llenó el vacío que Abdulhasib Castiñeira Pardo (Pontevedra, 1955) sentía en su interior. Hoy, este gallego es el director de la mezquita de Granada.
-Nació como Ramón. ¿Cómo se convirtió?
-Estudié desde preescolar en las Doroteas, luego en las Calasancias, siempre en colegios de monjas. Después, en Madrid, en los Salesianos... El primer paso, durante la educación, fue una fe y un amor muy grande por Dios. Luego vino una decepción absoluta con la religión como sistema, con la jerarquía. En la Universidad busqué un camino de realización personal y justicia social; eran los últimos años de la dictadura. Me comprometí en movimientos sociales y no violentos, buscaba algo coherente que realizase mis más altas cualidades como ser humano.
-Y en esas, llega al Corán...
-Estudié muchas cosas. Estaba en boga el hinduismo, el budismo zen... me hice macrobiótico, dejé de comer carne... Pasé un mes en Carabanchel, detenido por la policía de Franco. Todo desembocó en que me fui a vivir a Menorca, lejos de todo, meditando. Ahí recibí una invitación para visitar una comunidad musulmana de compañeros míos de juventud. Fui a visitarlos, conocí a musulmanes europeos en Inglaterra y reconocí el islam como esa vía de sabiduría y justicia social, esa manera de vivir que no es religión. La religión aún la sigo rechazando como sistema de control del pueblo, de las mentes y de las economías, sigo siendo fiel a eso.
-¿Y el islam no se puede identificar también con eso?
-No, en el islam no hay una jerarquía. Es un camino que fortalece y hace libre al individuo porque su relación con el creador es directa, no está mediatizada por ninguna institución. Y el modelo de justicia social está basado en la reeducación del individuo, no hace falta imponer por el miedo ni por la coacción, es una fuerza interior. Es una ciencia, más que una religión.
-¿Lo conocemos poco?
-Para acercarse al islam hay que conocerlo de primera mano. Y hay que estar muy atento, porque está muy envenenado el discurso contra el islam. Ha habido un imperio de ocho años de la familia Bush que se ha dedicado a intoxicar.
-Se les señala: los malos...
-Sí, a veces. Está Hollywood, los discursos políticos. Afortunadamente, en España, desde que está Zapatero, el discurso ha cambiado, hay una propuesta de respeto y diálogo. España es el país que trata con mayor respeto a los musulmanes.
-¿Cuántos son en el mundo?
-Unos dos mil millones; en España el Ministerio del Interior reconoce millón y medio, yo creo que hay más.
-¿Qué representa usted en la comunidad islámica?
-La comunidad islámica es una entidad religiosa reconocida por el Ministerio de Justicia desde hace treinta años. He sido fundador y presidente de esa comunidad en España, ahora soy miembro del consejo rector. Dirijo la mezquita y el centro islámico de Granada, frente a la Alhambra.
-¿Abdulhasib es una persona diferente a Ramón?
-Hablar de mí es difícil. Pero he visto a personas que, a través del islam, han seguido un proceso de mejora. Las cualidades de uno son innatas, creadas por Dios, y el islam es una ciencia para refinarlas.
-¿Cómo sentó el cambio en su familia?
-Date cuenta de que me hice musulmán en el año 77, en toda España éramos cuatro o cinco. Era un shock mayor que si me hubiera hecho travesti. Pero mis padres fueron cambiando su actitud, al principio fue como si me hubiera hecho heroinómano. Ahora hay musulmanes españoles en toda la Península, incluida Galicia.
-¿Ya no lo juzgan, no sé, quizás por el aspecto?
-No tengo ningún aspecto. Ser musulmán no significa que me vista de las mil y una noches. Mi cultura, mi identidad, son europeas, soy gallego. El islam no me obliga a convertirme en un individuo extraño. El islam es válido en todas las culturas. ¡Te advierto que se hace un caldo muy rico sin cerdo!
-¿No han sido un sacrificio renuncias como esa, por ejemplo?
-No, ya no me relacionaba con el cerdo antes de ser musulmán, tampoco con el alcohol, así que no fue difícil.
-¿Viene por Pontevedra?
-Menos de lo que me gustaría. Cuando voy a Galicia encuentro mi tierra desfigurada. A veces se me pasa por la cabeza volver, siento que es mi lugar. A mis hijos los llevo para que reconecten con sus raíces.
-¿Cuántos tiene?
-Nueve, de dos matrimonios, una cosa valiente en estos tiempos, aunque lo valiente no es tenerlos, sino educarlos. Son todos musulmanes, uno es un imán en una mezquita de Ciudad del Cabo, recita muy bien el Corán; otro ha memorizado el Corán entero.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios