Todo parece indicar que su egocentrismo fue su perdición. Un pontevedrés asentado en Ávila, Javier Ribadavia García, ha ingresado en prisión por su presunta implicación en 41 robos en coches.
Sin embargo, lo que diferencia a este hombre de 32 años de otros habituales de los calabozos es su descaro, tanto a la hora de consumar los delitos -supuestamente, llegó a actuar en las inmediaciones del Centro de Formación del Cuerpo Nacional de Policía- como por su afición a colgar en Internet vídeos en los que muestra todo su arte a la hora de forzar cerraduras.
Javi, el Gallego, así es como se le conoce y como se autodefine este pontevedrés que recientemente se casó -también distribuyó en la Red una breve grabación del enlace-, «se había quedado hace poco en paro y vivía por encima de sus posibilidades», tal y como reseñó el subdelegado del Gobierno en Ávila, César Martín. Tres coches y una moto de gran cilindrada a su nombre así parecen atestiguarlo.
Fue gracias a la colaboración ciudadana por lo que Javier Ribadavia pudo ser detenido el pasado viernes. Un viandante alertó a la jefatura municipal de «las sospechas que levantaba un sujeto que se encontraba en las inmediaciones de la escuela de policía», así como precisó que «podría estar robando en vehículos estacionados».
Tras detectar al sospechoso, los agentes municipales avisaron a sus homólogos del Cuerpo Nacional de Policía. Los funcionarios identificaron a el Gallego y comprobaron que tenía antecedentes policiales por robo, hurto e intento de homicidio, según precisó el subdelegado abulense.
En las inmediaciones de donde se produjo el arresto fue localizada una bolsa con un dispositivo GPS y un destornillador, mientras que en un coche de su propiedad aparecieron otros cinco GPS, dos navajas y linternas: «Todo procedente de otros robos», subrayó ayer César Martín.
En el garaje de su casa, un chalé, fue encontrado todo un botín de efectos sustraídos, entre los que se encontraban móviles, navegadores, ordenadores portátiles, cámaras digitales... Una moderna cueva de Alí Baba.
Tras permanecer detenido 72 horas, el martes un juez decretó su ingreso en prisión. Mientras tanto, en Internet siguen colgados su vídeos en los que presume de la pericia para forzar cerraduras.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios