Forma parte de la «generación del salto de Belesar»; entiende que los gallegos protesten cuando les falta la electricidad; pero también sabe desenchufarse
Amaina el viento, pero arrecia el vendaval de facturas. Al delegado de Unión Fenosa en Galicia, Luis Ramiro Díaz López (Chantada, 1948), se le acumula el trabajo, pero su tensión sigue estable.
-La que le está cayendo a Unión Fenosa. Después de los cortes provocados por el temporal, ahora hay muchas personas que creen que se les está cobrando mal...
-El primer mensaje es que no, que los gallegos pueden estar tranquilos en lo que es la relación económica con la empresa eléctrica. Puedo admitir que puede haber algún error en la facturación, como consecuencia de que, a partir de noviembre del 2008, el Gobierno ha reglamentado que hay que facturar mensualmente, aunque los contadores se leen cada dos meses. Para hacer la estimación hemos tomado los mejores criterios, pero, evidentemente, hay excepcionalidades que impiden que el criterio aplicado guarde una relación directa con lo que pretende el objetivo, que es cobrar, más o menos, lo que correspondía por un mes de consumo. Pero no va a haber ningún problema. Cuando leamos otra vez el contador, se regularizará la situación.
-Y si cobran cada mes, ¿por qué no leen cada mes?
-Eso tiene un coste y, como todos los costes de sistemas regulados, tendría que ser soportado por el cliente y no aportaría nada. La facturación ha sido correcta en más del 98% de los clientes, aunque hay que tener en cuenta que tenemos millón y medio de abonados.
-Ah, no, pagar más no.
-Cada dos meses es una buena medida. Además tenemos un sistema, en el que, si el cliente quiere, paga todos los meses lo mismo y a final de año se regulariza la situación.
-¿Le duele más la cabeza con este asunto o con el temporal?
-Primero, quiero agradecer la comprensión de los gallegos. No es fácil ni agradable, ni para nosotros asumible, que puedan estar días sin luz. Pero hay que tener en cuenta «a que caeu» e, históricamente, no se recuerda un temporal de tanta dimensión. El problema vino de la caída de árboles encima de las líneas. Donde no los hubo, en el 98% de Galicia, no hubo problemas de suministro y todo se repuso en horas. En el norte sí que los hubo, en Ortegal y Cedeira, la zona más arbolada. Pero siempre hay que mirar hacia afuera, lo que pasó en el País Vasco, en Cataluña o Francia. Podemos mejorar la actuación y lo estamos haciendo. Ha sido un ejercicio importante del cual vamos a sacar conclusiones y a aprender. Nuestros enemigos son los árboles.
-¿Y los políticos? ¿Amigos o enemigos?
-Cuando hay una situación de crisis, los políticos tienen que apoyar a las empresas y después, si tienen que reclamar algo, ya habrá tiempo. En este contexto quiero resaltar el comportamiento del presidente de la Xunta, no tanto otros partidos. Pero estamos en campaña, hay que entenderlo.
-También hay la idea de que Fenosa explota los recursos, pero ya no es gallega...
-Es un mensaje que está en la calle. La realidad nos ha llevado a que esta empresa sea una multinacional donde el cincuenta por ciento del negocio está fuera de España. Pero que una empresa sea de una tierra o no, hay que medirlo en el nivel de inversión y de compromiso con esa tierra. En eso, Unión Fenosa ha estado, estará y la nueva empresa que venga de la integración con Gas Natural tendrá un compromiso claro con esta región.
-¿Qué tiene Chantada que ha dado gente tan influyente en el deporte, en la empresa, en las finanzas?
-La mía es la generación del salto de Belesar. Yo pude estudiar porque el salto les llevó a mis padres, que eran labradores, una finca. Con ese dinero pude estudiar una carrera. Eso pasó mucho allí. Chantada, en su momento, fue un producto de conocimiento. En mi generación, más del 95% de los estudiantes fuimos universitarios.
-Desenchufará allí...
-Tengo muchos motivos para ir, la casa de mis padres, mi madre, mi suegra y un grupo de amigos muy importante. Es un sitio de desconexión fantástico.
-Allí es «O Roxo» [por el color de su pelo]
-Sigo siéndolo, sí.
-¿Y la vida familiar en A Coruña?
-Tengo dos hijos, Roi y Ana, y son un orgullo. En esta obra tuvo mucho que ver mi mujer. Los dos viven conmigo en casa, espero que por mucho tiempo, aunque Roi se casará en verano. Como mis padres fueron mi admiración, mis hijos son mi orgullo.
-¿Qué hace con los amigos?
-Todo lo bueno.
-Cuándo apaga la luz, ¿apaga la cabeza?
-Tengo buena capacidad de desconexión. Las noches del temporal no dormí porque no me acosté.
-¿Galicia es más de luces que de sombras?
-Galicia tiene que mirar para adelante en competitividad. Galicia está en en el mundo de las luces, sin lugar a dudas.
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