Los tres imputados supuestamente vendieron licencias por toda Galicia y distintas zonas de España
La jueza podría acusarlos de falsedad documental, delito castigado con pena de cárcel
La Guardia Civil ya tiene identificados a todos los compradores de títulos de patrón falsos. Son alrededor de 500 y adquirieron las licencias para capitanear yates o barcos de recreo en un establecimiento hostelero de Betanzos, desde donde vendían los documentos a personas llegadas de toda Galicia y, algunas, del resto de España.
Una vez que la Policía Judicial de la Guardia Civil del cuartel de Betanzos reúna la documentación con la identificación de todos los compradores, le hará llegar la lista a la jueza que instruye el caso, quien los llamará a declarar y podría imputarles un delito de falsedad documental, y tal vez alguno de ellos acabe en prisión.
En lo que se conoce como operación Dorna, iniciada en Betanzos hace seis meses, se detuvo, por el momento, a tres personas, de las que se cree que urdieron una trama de venta y falsificación de títulos en los que podrían haber alterado al menos medio millar de permisos náuticos previo cobro de unas cantidades que variaban en función de la acreditación que les era solicitada. Si les llegaba alguien «con una petición de licencia de embarcación de recreo, le daban un precio; si quería de navegación básica, otro diferente». La Guardia Civil tiene pruebas de que, en algún caso, se han llegado a pagar hasta 2.500 euros por una titulación de capitán de yate, la más alta. La operación Dorna no ha concluido todavía. Por el momento, las tres personas que fueron puestas a disposición judicial a finales del mes pasado -vecinos de A Coruña, Betanzos y Vilalba- se encuentran en libertad. Eso sí, con cargos, por lo que la jueza de guardia les obligó a presentarse los días 1 y 15 de cada mes en dependencias judiciales.
Declaraciones
Uno de los imputados declaró ante la jueza que todo el material hallado en su poder, con sellos falsos y numerosa documentación para la realización de los carnés eran producto de una «broma», para regalárselos a familiares y amigos. En ningún caso, aseguró, los destinatarios habrían utilizado estas licencias para aventurarse a la mar, como presumen las autoridades. Pero según fuentes de la Guardia Civil, todo aquel que necesitase la licencia de patrón de yate, por ejemplo, no tenía que estudiar lo más mínimo ni hacer examen alguno. Le bastaba, según los investigadores, con ponerse?en contacto con uno de los tres imputados y, por una cantidad que rondaba los 2.000 euros de media, el solicitante ya era dueño del título que necesitase.
En cuanto a los otros dos encausados, le echan toda la culpa al tercero. Manifestaron ante la jueza de guardia que estaban convencidos de que las licencias eran verdaderas y que no tenían la menor idea de que se trataba de documentos falsificados. También añadieron que el otro imputado en la causa les había convencido de que, gracias a una amistad que tenía trabajando en un organismo público, conseguía acelerar los trámites necesarios para obtener los permisos. Además, juraron que nunca habían participado en la venta de título alguno.
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