Numerosas carreteras quedaron cortadas, y en los puertos se hundieron docenas de pequeñas embarcaciones
El paso del temporal por Galicia dejó una estela de destrucción que no solo dejó tres muertos, sino que causó cuantiosos daños materiales. Los fuertes vientos derribaron árboles y torretas eléctricas, levantaron cubiertas de edificios e instalaciones educativas, deportivas e industriales, hundieron embarcaciones amarradas y ocasionaron desprendimientos de cornisas, vallas publicitarias y señalización viaria, además de volcar contenedores y otros objetos. Los árboles caídos se cuentan por miles y donde no cortaron el paso al tráfico, entorpecieron la circulación. La ausencia de electricidad afectó al abastecimiento de agua de varios municipios y dejó sin funcionamiento servicios básicos como gasolineras. La nota positiva la pusieron los aeropuertos, que recuperaron la normalidad después de las cancelaciones del día anterior. Los trenes también recuperaron poco a poco la normalidad, después de que el viernes el regional invirtiese seis horas en cubrir el trayecto entre A Coruña y Pontevedra, según denunció una usuaria.
Los vientos causaron numerosos desperfectos en toda la ciudad y se atendieron centenares de llamadas avisando de incidencias por derribos o inundaciones. En Oza dos Ríos una explotación ganadera se quedó sin cubierta y su propietario se verá obligado a llevar el ganado al matadero, ya que no tiene recursos económicos para la reparación. Otro árbol cayó sobre un muro del pazo de Meirás.
La caída de árboles dejó incomunicados varios núcleos de población; en Zas, un pino cortó una carretera durante más de doce horas. Entre las cubiertas que levantó el viento destacan la de la rectoral del santuario de A Barca, de Muxía, y la del hotel Semáforo, de Fisterra. En Arteixo se sumó el problema del suministro de agua, que se vio interrumpido.
El campus sur universitario fue una de las zonas más dañadas por la caída de árboles y la circulación se vio afectada en buena parte de la ciudad. En Val do Dubra los servicios de Protección Civil del Ayuntamiento retiraron 60 árboles de las carreteras. Un balcón de un quinto piso se cayó en la compostelana calle Santiago de Chile, aunque sin víctimas personales. En Ordes las raíces de un árbol rompieron la tubería del suministro de agua y los daños en la cubierta del polideportivo son cuantiosos.
Las áreas portuarias de la comarca fueron las más dañadas por el temporal. En Cedeira y Cariño las olas hundieron una treintena de embarcaciones en cada puerto, mientras que el pósito de Barallobre, en Fene, perdió otras diez naves; están por evaluar los daños en Ferrol. En esta ciudad, el barrio de San Felipe quedó prácticamente aislado por la mañana a causa de los árboles derribados sobre los accesos.
El viento arrancó la cubierta de un polideportivo en Noia y en el campo de fútbol de San Lázaro se desprendió parte de la cubierta y se cayó un muro. En Boiro, además de sufrir inundaciones en numerosos garajes, se rompió la luna de un concesionario de automóviles, cuyos fragmentos cayeron sobre los vehículos expuestos. Otros daños importantes los sufrieron los cementerios de Noia, Ribeira, Muros y Boiro.
El viento derribó las torres de telecomunicaciones que levantó el Ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial en Arneiro, Cospeito.
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