El bipartito cerrará su primer mandato con uno de sus principales compromisos en materia de infraestructuras cumplido. Durante la legislatura que acaba, Galicia no ha incorporado ni una cabina más a su red viaria de pago. Pero, para evitar la repercusión directa en el bolsillo del usuario del coste de unas autovías que todos los gallegos financiarán con sus impuestos, la Xunta tendrá que abonar a las concesionarias de los viales proyectados en régimen de concesión 35 millones de euros durante el 2009.
Esta fórmula, puesta en marcha por el anterior Gobierno, permite acelerar la construcción de las infraestructuras que Galicia necesita, aunque hipoteca parte de las cuentas de la comunidad. La empresa adjudicataria de las obras asume también la explotación y su mantenimiento. A cambio, la Xunta tiene que pagar anualmente a la concesionaria lo que se conoce como un «peaje en la sombra», cuyo importe resulta de la aplicación al volumen de tráfico de la vía de una tarifa fijada previamente en el contrato de adjudicación.
Los Presupostos del 2009 contemplan partidas para financiar esos peajes encubiertos en los dos itinerarios de la AP-9 que son gratuitos para los residentes, O Morrazo-Vigo y y A Coruña-A Barcala: en las nuevas autovías Dozón-Ourense (cuya fase final se abrirá al tráfico dentro de un mes) y Santiago-Brión; y en los desdoblamientos de los viales de Barbanza y O Salnés. Las constructoras adjudicatarias de infraestructuras en régimen de concesión aportarán el próximo año 123 de los 601 millones de euros de inversión real prevista por Política Territorial.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios