Más que el contenido del escrito, lo que más ha molestado al jubilado mazaricano ha sido el tono empleado para reclamarle la supuesta deuda. «Parece máis unha carta de extorsión que un aviso de débeda», apunta, al tiempo que señala expresiones como «reconsidere su actitud» o «es lo mejor para usted». La carta recibida procede de los servicios jurídicos periféricos de la SGAE en Santiago, cuya dirección es un apartado de correos, y en ella ni siquiera se identifica al firmante, y la rúbrica aparece digitalizada. La misiva llegó en un sobre blanco sin ningún tipo de identificación y emplaza al afectado a realizar el pago en un plazo de ocho días.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios