Habría recurrido a Johann Grimm para adecuar media docena de cuentakilómetros al recorrido real del motor
La declaración de José Antonio Lobelle Quintillán ante el juez Javier Míguez Poza no deparó ayer novedades sustanciales respecto a la línea de defensa ya expuesta por otros imputados en el presunto fraude de los cuentakilómetros en coches de ocasión y kilómetros cero. Al parecer, en su caso son en torno a media docena los coches que se habrían vendido manipulados, y esta operación estaría justificada por la adecuación del registro de kilómetros a la edad real de los motores al producirse el cambio de estas piezas, y en todo caso habrían sido informados los compradores. Serían automóviles de gama baja y no de la marca Nissan.
El propietario de Autos Lobelle, concesionario Nissan de Santiago, y Lobelle S.?L., su firma de alquiler de vehículos, tuvo que responder a preguntas sobre matrículas concretas de coches a los que el taller de Johann Grimm, el principal imputado en esta causa, habría manipulado los cuentakilómetros. Esos datos constan en la documentación que el alemán guardaba en Truck and Car Tecnology Sistems, su empresa de Vilar de Calo (Teo) y, consiguientemente, están recogidos en los atestados de la Guardia Civil correspondientes a cada una de las empresas registradas en el curso de la investigación. Al parecer, el concesionario de Lobelle recurrió a los servicios de Grimm porque sus equipos de diagnosis no son compatibles con los coches de otras marcas.
En cuanto a los coches de alquiler de Lobelle S.?L. supuestamente manipulados, el empresario habría explicado que son vehículos (tipo Patrol) destinados a obras. Fuentes próximas a José Antonio Lobelle subrayaron que la cantidad de automóviles de esta firma manipulados por Truck and Car Tecnology Sistems es insignificante teniendo en cuenta que las dos firmas han comercializado en los dos últimos años cerca de 4.000 vehículos.
Más declaraciones
Lobelle había sido citado inicialmente ante el magistrado del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, que instruye la causa, el pasado miércoles junto a los responsables de otras dos empresas compostelanas también imputados. El juez, que mantiene las diligencias bajo secreto de sumario, aplazó a ayer su declaración tras alegar un viaje profesional. José Antonio Lobelle explicó a Javier Míguez a última hora de la mañanas durante unos cuarenta minutos su relación con el taller de Johann Grimm.
Previamente habían desfilado por el juzgado otras personas relacionadas con la investigación, al parecer empleados de empresas inspeccionadas con anterioridad por la Guardia Civil y sobre las que el magistrado consideró necesario completar información con testimonios distintos de los ya ofrecidos por los directivos de estas firmas. Se prevé que hoy mismo se produzcan nuevas comparecencias.
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