Diferencias con su pariente por el reparto de la herencia parecen estar detrás del suceso.
El cazador de Mazaricos Jesús Fidalgo confesó ayer durante su comparecencia ante la jueza de Muros que disparó y mató a su cuñado, Avelino Suárez, con el que había salido a cazar el domingo junto a otras dos personas. Tras esta declaración, la titular del juzgado de instrucción decretó su ingreso en prisión sin fianza y levantó el secreto de sumario. El hombre fue trasladado a la prisión de Teixeiro.
Al parecer, el detonante de este trágico suceso fue una discusión entre ambos parientes por discrepancias sobre el reparto de la herencia correspondiente a la familia de Jesús Fidalgo, quien, además de la hermana casada con Avelino, tiene otra.
Todo sucedió a la hora del almuerzo. Los cuatro cazadores decidieron parar para comer un bocadillo para proseguir durante la tarde en el monte. La víctima y su cuñado se encontraban un poco alejados de los otros dos integrantes de la expedición y expresaron sus diferencias sobre la distribución de los bienes que pretendía llevarse a cabo. En un momento dado, Avelino Suárez intentó poner fin a la conversación y dio la espalda a su interlocutor. El acusado aseguró posteriormente en su declaración: «Miroume mal».
Apenas unos instantes después, Jesús Fidalgo apuntó con su escopeta a la nuca de su cuñado y disparó dos tiros que ya fueron mortales. Sin embargo, con su pariente tendido en el suelo, todo indica que recargó el arma y volvió a asestarle dos nuevos tiros, esta vez en la espalda. Las otras dos personas que se encontraban en el lugar, un primo del imputado y un vecino, no daban crédito a lo que sucedía.
Aunque la conversación que acabó en tragedia se produjo a la hora de la comida, parece que tanto Jesús como su cuñado ya habían tenido una pequeña diferencia de opiniones durante la jornada sobre qué perros eran los mejores, si los de uno o los de otro. No se sabe quién inició la rivalidad canina que, en cualquier caso, no pasó a mayores.
Aunque salían a cazar juntos, diversas fuentes apuntaron que Jesús Fidalgo, vecino de la localidad mazaricana de San Cosme de Antes, y su cuñado no se llevaban excesivamente bien y que entre ambos había cierta desconfianza, aunque nada que hiciese presagiar el trágico desenlace ocurrido el pasado domingo.
El acusado, que pasó la noche en los calabozos de la Guardia Civil de Boiro, fue trasladado por varios agentes al mediodía de ayer a Muros para comparecer ante la jueza.
Esposado y oculto
La declaración se prolongó hasta poco antes de las cinco de la tarde, hora en la que el imputado, custodiado por dos agentes, abandonó las dependencias judiciales de Muros esposado y con el rostro cubierto.
Ayer estaba previsto que los restos mortales de Avelino Suárez recibieran sepultura a las seis de la tarde en el cementerio de Santa Comba, localidad en la que residía cuando, como en esta ocasión, se encontraba de vacaciones en su tierra natal. La víctima, de 60 años de edad y padre de dos hijos, vivía de forma habitual en Suiza, donde trabajaba.
Diversas fuentes indicaron que hoy tenía previsto marcharse al país helvético y que, precisamente, estaba arreglando los papeles para regresar definitivamente a España.
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