La familia de Óscar Ortega, arrollado por un tren en Santiago, tendría problemas para recuperar sus restos
La parcela 7.621 del cementerio de Boisaca, correspondiente a una tumba de la beneficencia, podría estar vacía. Allí fue donde el 25 de mayo de 1988 fueron enterrados los restos de Óscar Ortega Vasalo, el joven de 22 años arrollado por un tren a su paso por Santiago dos decenios atrás, y del que se desconocía su identidad hasta hace unos días. Los servicios municipales están ya revisando la documentación correspondiente a este enterramiento, y al parecer hay posibilidades reales de que el cadáver del muchacho repose en una fosa común desde el año 1995. Un hecho que podría dificultar la recuperación del cuerpo.
En el registro del Concello consta que el 14 de septiembre de 1995 los restos mortales de un varón sin identificar se habían trasladado a una fosa común tras prescribir el plazo asignado a la tumba que ocupaba desde 1988. Se trata de un procedimiento que ampara el reglamento del cementerio de Boisaca, que establece que pasados cinco años desde el enterramiento de una persona los restos deben ser trasladados y la propiedad de la sepultura volverá al Concello.
Y es que, en el caso probable de que el cadáver de Óscar Ortega se exhumase de su tumba para ser enterrado en una fosa común, sería casi inviable que la familia -que ayer confirmó que la policía se había puesto en contacto con ellos para informarles de que su pariente se encontraba en Boisaca- pudiese trasladarlo al cementerio de Majadahonda, donde ahora residen.
Así las cosas, parece poco probable que los restos del joven arrollado por el expreso Rías Altas , que hizo correr ríos de tinta por lo extraño de su muerte, abandonen el cementerio compostelano. La familia de Óscar Ortega no quiso precisar si ya ha viajado o si tiene previsto hacerlo a Santiago para hacerse cargo del cuerpo de su pariente.
Situación inusual
La única posibilidad que apuntan los especialistas consultados al planteárseles un caso tan poco habitual es que un juez autorizase abrir dicha fosa y que se realizase un análisis de ADN de todos y cada uno de los restos que allí reposan. Aun así, sería un proceso complejo, porque si la familia decide iniciar un procedimiento por la vía civil para exigir la recuperación de lo que queda del cuerpo de Óscar Ortega, debería hacerse cargo de los costes de cada uno de los análisis que se llevasen a cabo.
Además, apuntaron que en la exhumación de cadáveres de una fosa común deben dar su consentimiento los parientes de todos los enterrados.
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