El Concello de Ourense, multado con 1.800 euros por un vertido de aguas residuales al Miño
La contaminación de las rías y ríos gallegos lleva decenios siendo un mal endémico contra el que, no obstante, cada vez se pelea con mayor fuerza. Sin ir más lejos, la conservera de Rianxo Miramar paga una sanción cada mes desde enero del 2006 por no depurar sus residuos y verterlos directamente al mar. Pero no solo es el sector privado el que está asumiendo responsabilidades por estos hechos. La Confederación Hidrográfica del Miño acaba de imponer una multa de 1.800 euros al Concello de Ourense por un vertido de aguas residuales al río Miño.
En el caso de la firma de Rianxo, la empresa debe hacer frente todos los meses a sanciones de 300 euros por contaminar. El Concello de Rianxo emprendió hace cuatro años una cruzada contra esta firma para que se conecte a la red de saneamiento, pero sus intentos hasta la fecha han sido infructuosos.
La conservera ya intentó en el pasado conectar la fábrica a la red pública, pero ello exige una serie de mejoras en la nave. Ocurre que la infraestructura de saneamiento de Rianxo no puede asumir los residuos que genera la planta si se vierten directamente, por lo que es necesario que se incorpore directamente un sistema de depuración en sus instalaciones que procese las aguas residuales antes de volcarlas al alcantarillado.
Esto requiere una inversión que, según parece, la empresa no está dispuesta a asumir, a pesar de que las sanciones tanto municipales como de la Xunta no dejan de acumularse.
El Concello, que solo tiene competencias para multar a la conservera, ha dado parte a la Consellería de Medio Ambiente. Tanto el departamento autonómico como Augas de Galicia y Portos de Galicia están al tanto de la situación de la factoría que, de hecho, ya tuvo que hacer frente a una fuerte sanción económica impuesta por el primero de estos organismos.
Sin embargo, ante los pobres resultados, el Concello advierte de que sobre la fábrica se cierne la amenaza de cierre. De hecho, fuentes municipales indicaron que ya se mantuvo una reunión con los representantes de los trabajadores para informarles de esta posibilidad.
Escuela de piragüismo
Por lo que respecta a la sanción al Concello de Ourense, el vertido se registra en las proximidades de las instalaciones de la escuela municipal de piragüismo. La aguas residuales proceden del núcleo de A Pousa y son «susceptibles de provocar la contaminación del río y la degradación de su entorno».
El expediente sancionador agota la vía administrativa, aunque el Concello podrá interponer un recurso ante la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil o un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
La resolución dictada por la Confederación tiene su origen en una denuncia del colectivo Anacos da Cidade, que, en octubre del 2007, puso en conocimiento de este organismo los reiterados vertidos de aguas residuales en una zona de uso infantil y deportivo. «Hai rapaces que están facendo piragüismo e que cando envorcan teñen que nadar nunha zona chea de residuos, xa que, a pesar da nosa denuncia, a situación non foi arranxada polo goberno municipal», explicó Miguel Doval, presidente de la asociación.
En el lugar donde se registra la contaminación, el colectivo asegura que hay dos conducciones -en las proximidades del embarcadero deportivo- que están vertiendo de manera intermitente aguas residuales al cauce del río Miño.
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