Grimm trata de eludir responsabilidades porque hacía constar que se debía informar al posible comprador
Conservó las copias de los documentos que firmaban sus clientes cuando recibían el material alterado
El ciudadano alemán Johann Grimm, la única persona que permanece en prisión por maquillar presuntamente cuentakilómetros de coches de ocasión y kilómetro cero que luego eran vendidos sin que el comprador supiese los kilómetros reales del vehículo adquirido, confía en que su exhaustivo archivo documental le sirva para salir airoso de los cargos que pesan contra él.
Según ha podido saber La Voz, Grimm habría expedido, al menos en un 80% de los vehículos manipulados, documentación en la que constaría por escrito la operación practicada. A grandes rasgos, se trataría de una anotación tipo que recogería que «se hace constar que el registro del cuentakilómetros del vehículo con matrícula [...] ha sido modificado, circunstancia que debe ser comunicada al posible comprador del mismo». Esta leyenda figuraría en los albaranes de entrega del material electrónico manipulado por la empresa de Grimm, Truck and Car Technology System (T&CTS), con sede en Vilar de Calo (Teo), a su clientela, que se calcula que pudieran ser cerca de 300 concesionarios y talleres, radicados en su gran mayoría en Galicia. Grimm se quedaba con una copia de los albaranes, que eran firmados por sus clientes.
De esta forma, Johann Grimm estaría derivando a su numerosa clientela, entre la que también puede haber particulares que contratasen sus servicios, la responsabilidad última de tal acción. En España, modificar el registro del cuentakilómetros no es una operación ilegal, siempre y cuando el fin de esta manipulación -podría ocurrir que se haga para solventar una avería o por tener que cambiar el propio cuadro- no tenga como fin engañar a un futuro comprador haciéndole ver que el objeto de compra tiene menos uso del que en realidad acumula. De otro modo, sería un delito de estafa tipificado en el artículo 250 del Código Penal, castigado con penas que, en función de circunstancias y agravantes, podrían llegar a ocho años de cárcel.
La acusación también podría rebatir ese argumento diciendo que Johann Grimm, dado el elevado número de automóviles manipulados -se habla de unos 40.000-, por fuerza tenía que saber que los vehículos se destinaban a la venta y señalarlo como cómplice en el fraude. Aquí es donde cobra una enorme importancia como prueba incriminatoria el resultado de las escuchas telefónicas. En cualquier caso, Grimm no sería el vendedor y la responsabilidad estaría repartida.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios