Patricia Collazos compró un coche de ocasión en un distribuidor oficial de vehículos ?de A Coruña. Un error le permitió saber que tenía 50.000 kilómetros más de lo que creía
Buceando por Internet, Patricia Collazos Canencio, colombiana residente en Narón, halló a finales del pasado año una oferta «interesante» de un concesionario oficial de una conocida marca de vehículos, radicado en la ciudad de A Coruña, en la que se ponía a la venta un coche Chrysler Voyager de ocasión «con dos años de antigüedad y 128.090 kilómetros», explica la joven. El precio del vehículo era de 20.500 euros.
La naronesa, acompañada de su marido, decidió acudir en persona al establecimiento para ver in situ el coche y conocer las condiciones de la venta. «Cuando lo estaba mirando, comenté al comercial que tenía otra oferta de un particular. Me dijo que no me fiase, que se trucaba mucho», recuerda con sorna Patricia, que al final se ha convertido en una afectada más, según asegura, por la falsificación de los cuentakilómetros.
A los pocos días de ver el automóvil, esta pareja de la comarca de Ferrolterra se decidió a adquirir el coche de segunda mano. La sorpresa fue mayúscula cuando se toparon en la guantera con un libro de mantenimiento, en el que figuraban las revisiones que hasta ese momento había pasado. «Fue un error de los vendedores haberlo dejado allí, pero gracias a eso nos enteramos de que lejos de tener 128.000 kilómetros, el coche contaba en la última revisión, seis meses antes de la compra, con 179.473», relata Patricia.
Este matrimonio de Narón asegura que se sienten «indignados». Más, añaden, «porque esto ocurra en un concesionario oficial. Si hubiéramos ido al taller de la esquina, que abre hoy y cierra mañana, te lo puedes esperar, pero en el oficial, me parece algo increíble».
Tras descubrir el engaño, regresaron al establecimiento donde habían comprado el Chrysler Voyager para pedir explicaciones. Las que les dieron no les convencieron. «El jefe de ventas nos dijo que este coche figuraba en todas sus fichas con 180.000 kilómetros, pero que el 30 de noviembre del 2007 había sido enviado a un taller en Santiago y cuando el vehículo regresó a A Coruña, y una de las empleadas lo quiso anunciar en Internet, el kilometraje era de 128.000. Que se imaginaba que lo debieron manipular en la capital gallega», comenta Patricia. El baile de fechas no les encaja a los naroneses, que apuntan que «el día de inclusión del anunció en las páginas web es el 29 de noviembre del 2007, es decir, un día antes de que lo llevasen para Santiago», explica.
Vía judicial
Trasladaron su queja a Consumo, «donde nos dijeron que era algo que teníamos que solucionar entre el concesionario y nosotros», así que el matrimonio optó por presentar en la comisaría de Ferrol una denuncia. «El abogado nos informó de que, con todas las pruebas que teníamos a nuestro favor, era posible que ganáramos y nos devolviesen el dinero», apuntó Patricia.
De momento, ha pasado cerca de un año desde que «nos encontramos con esta mala sorpresa» y, añade Patricia, «estamos igual, sin poder vender el coche y sin tener respuesta ni por parte de los juzgados ni, por supuesto, por parte del concesionario».
Aunque el matrimonio naronés reconoce que habían «oído hablar de la manipulación de los kilómetros en los coches de importación», señalan que no conocen a nadie que haya pasado por este «problema». Desde que lo compraron hace diez meses, el vehículo ya ha tenido que ser sometido a dos reparaciones importantes, que entran dentro de la garantía del vehículo, que es de un año. «Algo que no me extraña, teniendo en cuenta que tiene solo dos años y 200.000 kilómetros a sus espaldas», concluyó.
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