Manuel Antonio Prado mató en 1999 a un taxista de Ordes y cumplió unos ocho años de cárcel en Teixeiro
La Guardia Civil detuvo al supuesto autor del crimen en Ribadeo, cuando circulaba con su compañera y un bebé en la furgoneta de las víctimas
El supuesto autor del doble y macabro crimen de Ferrol fue detenido a las pocas horas del hallazgo de los cadáveres descuartizados de sus víctimas en un monte a las afueras de la ciudad naval. Se trata de Manuel Antonio Prado Riveiro, de 32 años, un personaje bien conocido por las fuerzas de seguridad. En 1999 ya mató a cuchilladas a un taxista de Ordes, por lo que fue condenado a algo más de nueve años de cárcel, de los que cumplió alrededor de ocho en el penal coruñés de Teixeiro.
Los restos de las víctimas fueron hallados por la tarde por un vecino, y a medianoche ya fueron identificadas por los investigadores de la Policía Nacional. Se trata de José Manuel Gómez Rodrigo, un sadense de 37 años, que residía en Betanzos con su pareja, Claudia Alejandra Castelo Castro, de 25 años y también con vínculos familiares en Sada. Fue asesinada y descuartizada junto a José Manuel, muy conocido por el apodo de Pachá , nombre de la hamburguesería que durante muchos años regentaron sus padres en el centro de Sada.
Los dos asesinados, ambos hijos de emigrantes, residían en un ático de la calle Rosalía de Castro, en Betanzos, y fue allí donde supuestamente se cometió el doble crimen. Muy cerca, en la calle Pintor Seijo Rubio, está el piso donde vivía el supuesto asesino con su compañera, Adriana Amoedo, de 26 años. Se supone que después del crimen, Prado descuartizó los cadáveres y se los llevó al monte de Ferrol en el que aparecieron el lunes. Al parecer, el supuesto asesino conocía bien ese camino porque se trasladaba con frecuencia a comprar droga en la localidad de Narón.
A las cinco de la madrugada de ayer, una patrulla de seguridad ciudadana de la Guardia Civil que realizaba tareas de vigilancia en Ribadeo observó una furgoneta Mercedes, de color burdeos, estacionada en la calle Rosalía de Castro. Un agente se acercó para identificar a los ocupantes (una pareja y un bebé), pero el hombre, Manuel Antonio Prado Riveiro, de 32 años, salió huyendo y dejó a su compañera en la furgoneta.
Uno de los guardias civiles llamó por teléfono a un número que aparecía en el vehículo, quizás para aclarar si había sido robado. Al otro lado del teléfono contestó un policía nacional. Era la casa de un familiar del fallecido. Se cerraba así el círculo y se ponía en marcha la operación de búsqueda del fugado, que fue localizado poco después en un taxi, en Lourenzá, a 30 kilómetros de Ribadeo. Para entonces era ya el principal sospechoso del doble crimen de Ferrol.
Varios testigos aseguran haber visto a las víctimas el pasado domingo. De hecho, la chica cumplió su jornada de tarde como camarera en el bar de Betanzos donde trabajaba. Por tanto, el crimen debió de cometerse en la madrugada del mismo domingo o la mañana del lunes. Estos aspectos deberán ser esclarecidos por los investigadores.
En el carrito del niño
En todo caso, según los testimonios recogidos en Betanzos, sobre las dos de la tarde del lunes, el supuesto asesino y su compañera fueron vistos saliendo con un carrito de niño del portal de la casa de las víctimas. Él y su compañera simulaban un traslado de bultos, cubiertos de mantas y corcho sintético, que podían ser los restos de los cadáveres. Adriana Amoedo iba con Manuel Antonio Prado, por lo que o participó o colaboró en el doble crimen. Parece que luego ambos cargaron los bultos en la furgoneta, propiedad del asesinado, y se dirigieron a Ferrol. A las nueve de la noche, alguien los vio de nuevo en el mismo portal.
Es decir, que los cadáveres fueron hallados en A Bailadora pocas horas después de que fuesen dejados allí. En el hospital Marcide, un equipo de forenses de Ferrol, auxiliados por un especialista en antropología del Imelga y otro de la comisaría central de la Policía Científica trataban anoche de desvelar las horas aproximadas siguiendo modernas técnicas forenses.
En un bidón estaban las cuatro piernas. En una bolsa plástica, el cuerpo de la chica y en una maleta el tronco y la cabeza del hombre. Los autores, con las prisas, no comprobaron que la mujer asesinada portaba su DNI. Como los restos humanos estaban poco descompuestos rápidamente se confirmó su identidad con sus huellas.
Falta por aclarar el móvil. La hipótesis del robo, incluso de poco dinero, cobra valor, aunque las dos parejas se conocían. La policía registró ayer las dos viviendas de Betanzos. El detenido sufrió una crisis de ansiedad entre una y otra vivienda, por lo que fue trasladado a un centro sanitario y devuelto al escenario del crimen. El bebé fue entregado a una institución de la Xunta.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios