«Si no llega a ser por la lluvia hubiésemos podido volar todos por los aires», exclamó una vecina
Dos gasolineras demasiado cerca de sus viviendas y almacenes de productos químicos peligrosamente próximos a sus hogares. Este es uno de los argumentos utilizados ayer con más vehemencia por los vecinos, conmocionados por el vigor de la llamas y las altas temperaturas que llegaron al alcanzarse en la zona. Muchos de los residentes se mostraron muy molestos por la lentitud de respuesta de los bomberos -uno de ellos asegura que llamó a las 2.40 horas al 092, y que lo hizo dos veces por la aparente lentitud de los servicios de emergencia a la hora de aparecer en la zona- y también arremetieron contra las autoridades que permiten a las empresas con productos peligrosos permanecer tan cerca de las viviendas.
El hecho de que la lluvia hubiese hecho de aislante para que las llamas no corriesen bosque arriba y generar un desastre de incalculables proporciones, era la opinión del día y estaba en la mente de todos. «Pudo ser una catástrofe -aseguraba una vecina- porque si no llega a ser por la lluvia hubiésemos podido volar todos por los aires; esto tienen que cambiarlo, porque ya lo avisamos y al final ha ocurrido esta desgracia, que hubiese sido peor si hubiese afectado a las viviendas o incluso hubiese alguien dentro de los almacenes, que tampoco sería tan extraño siendo un lugar de trabajo».
Ya lo han denunciado en numerosas ocasiones, pero no han recibido hasta la fecha respuesta alguna a sus demandas, una situación que puede variar con la recepción prevista para mañana por parte de las autoridades locales.
Lo cierto es que las naves adosadas, con material como lejía y detergentes, colchones, productos informáticos y electrodomésticos, fueron prestando el alimento necesario a unas llamas que tardaron cerca de cuatro horas en ser controladas en sus zonas más intensas y peligrosas. A las ocho de la tarde todavía había pequeños focos vivos en el interior de las instalaciones calcinadas. Y eso que, de nuevo, la suerte se alió con los vecinos porque las llamas -aunque sí el humo y el hollín- no tocaron un almacén con bebidas alcohólicas anexo a las naves arrasadas.
Escenas de gran nerviosismo
De madrugada, cuando los vecinos fueron avisados por los bomberos y la policía para que desalojasen sus viviendas ante la inminencia del fuego, se produjeron algunas escenas de gran nerviosismo, y varios residentes tuvieron que ser atendidos por episodios de ansiedad.
Las marquesinas de la concesionaria de autobuses urbanos sirvieron de improvisadas zonas de refugio y de descanso para algunos de los vecinos, que en varios casos precisaron la ayuda de las mascarillas de oxígeno debido a los problemas respiratorios.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios