La Xunta finiquitó en el 2005 la empresa pública Galioil montada por Fraga, que fracasó en su intento
El Gobierno bipartito solo se lanzará a la búsqueda de petróleo en las costas gallegas si lo encuentra antes la compañía Repsol en Asturias. En la comunidad vecina, la petrolera, animada por la elevada cotización internacional del crudo, emprendió en el 2005 una campaña de prospecciones, estimulada por resultados precedentes que dejaban cierto margen para el optimismo.
El conselleiro de Industria, Fernando Blanco, defendió ayer que Galicia no jugará esta vez a ese número de la lotería, explorado por el ex presidente de la Xunta en 1993, con resultados negativos. Manuel Fraga destinó inicialmente 500 millones de pesetas a esta iniciativa, pero el gordo no llegó a Galicia, y la jugada acabó por costar mil millones. La aventura finalizó en agosto del 2005 con la disolución real de la sociedad creada al efecto -Galioil- ante el Registro Mercantil, extremo que recordó ayer Blanco, aunque el propio Gobierno de Fraga había anunciado en 1999 que la disolvía ante la evidencia de los resultados.
Blanco expresó el punto de vista de la Xunta sobre el petróleo en el marco de la firma de un convenio de colaboración con la Cámara Oficial Mineira de Galicia, relacionado con la investigación, la implantación de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y la promoción social. «Se sae [petróleo] en Cudillero habería que buscalo» en Galicia, admitió el titular de Industria, quien se propuso incluso hacerlo «en todas as esquinas» en caso de que aparecieran yacimientos rentables en la costa asturiana. La explotación de los pozos astures podría suponer 7.000 barriles diarios, según estimaciones del sector. Diversas empresas realizaron perforaciones durante un decenio, desde mediados de los años setenta, con resultados satisfactorios en algunos casos.
Las nuevas tecnologías, que han posibilitado el abaratamiento de costes, permiten a Asturias abrir una puerta a la esperanza. Blanco se refirió a los avances producidos, pero puso en primer plano el fracaso de la experiencia de Fraga. «Acabamos de pechar a empresa por insolvencia», insistió el conselleiro, en alusión a Galioil.
Mala experiencia
La prospección que se realizó frente a las costas gallegas y portuguesas, concretamente entre la ría de Muros y Viana do Castelo, la impulsó la empresa sueca Taurus Petroleum, propietaria de los permisos de exploración desde Fisterra hasta Coímbra. En total, siete campos, dos en Portugal y cinco en Galicia. El Gobierno luso no lo vio nada claro y se quedó fuera.
El Ejecutivo bipartito, como entonces el de Lisboa, tampoco está por lanzarse a una operación de riesgo, a tres años del cierre definitivo de Galioil, y ha decidido esperar a conocer los resultados en Asturias.
Las prospecciones realizadas en los noventa en la costa gallega revelaron una estructura geológica similar a la del mar del Norte, lo que hizo generar serias expectativas en el Gobierno del PPdeG, redobladas por las apreciaciones realizadas en Londres por una firma americana, que destacó que si aparecía crudo, el de Galicia sería uno de los grandes yacimientos del mundo. La operación devino en fracaso y, con este precedente, la Xunta actual ha apostado por dejar que sean otros los que arriesguen primero.
Solo si el precio del barril de crudo se disparase hasta los 200 dólares y Repsol pinchase una bolsa rentable en la comunidad asturiana, la Xunta movilizaría recursos. Fraga intentó en su momento lo que consideró la «gran aposta» de Galicia, pero el oro negro le resultó finalmente esquivo. El bipartito no quiere verse en el mismo trance.
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