El joven implicado en el doble choque mortal de Vigo declaró en un juicio rápido por circular en moto ebrio y sin carné
Jorge Luis Sosa Mejuto, alias Makelele, «aguanta el tirón y está esperanzado», dijo ayer su abogado a la salida del juicio rápido celebrado en el Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo. El joven está acusado de circular ebrio en un ciclomotor pese a que el juez le había retirado el carné por su implicación en el accidente mortal de calle Jenaro de la Fuente en enero. Esta sesión es clave porque si es absuelto ya no hay motivos para acusarlo de reincidencia, y podría salir de la prisión preventiva incondicional, adonde otra jueza lo envió por ser un «peligro público».
Makelele alegó ayer: «Soy consumidor habitual de alcohol, siempre bebo tequila con Red Bull y no afecta a mi conducción». Ese día cenó «un bistec con patatas a las diez en casa. Fui al karaoke TQM con unos compañeros y bebí dos tequilas con Red Bull porque es mi bebida habitual», dijo, y añadió que acompaña sus comidas con cervezas o claras. «Estaba en condiciones de conducir», insistió.
Relató que el 10 de abril fue de paquete con tres amigos al karaoke. Estos querían seguir la fiesta, pero él pidió prestado un ciclomotor para volver a casa. Insistió en que poseía licencia de ciclomotor desde los 15 años y que la guardaba en una bandolera que le requisó el juez tras el doble choque mortal. Cuando el 16 de abril salió en libertad provisional, fue voluntariamente a entregar su permiso de conducir al juzgado, pero nadie le pidió el de moto. Negó que hubiese saltado un semáforo en rojo a las tres de la madrugada, pues «estaba en ámbar y me detuve en el siguiente». Y rechazó por falsa su firma en el atestado, que su abogado impugnó.
Makelele siguió con disciplina los consejos de su defensor, único jurista ante quien aceptó declarar. Su abogado citó una sentencia del Juzgado de lo Penal número 3 de Jerez que critica la reforma legal por «criminalizar» al conductor. Además, se amparó en que Makelele obró de buena fe al creer que tenía licencia y que cayó en un error de prohibición, excepción a la norma de que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. También criticó defectos de forma en la certificación de los etilómetros usados para el test de alcoholemia. Pero los policías insistieron en que él «hacía gestos con las manos, tenía ojos rojos y su aliento desprendía un fuerte olor a alcohol».
La principal prueba del fiscal es el positivo de Makelele, que dio 0,90 miligramos de alcohol en sangre, el triple de la tasa permitida. Y recordó que Tráfico canceló su licencia de ciclomotor en el 2006 tras obtener el permiso B. Pide que sea castigado con seis meses de prisión, 180 días de trabajos comunitarios, cuatro años sin carné y una multa de 10.800 euros.
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