Pone como ejemplo varios casos recientes.
Las Mesa pola Normalización Lingüística denunció hoy en rueda de prensa la mala voluntad de la administración de justicia por no aplicar el gallego en sus dictámenes, y pone como ejemplo varios casos recientes.
Un juez que es incapaz de leer un artículo de «pocas líneas» en gallego en una boda civil en Ferrol por lo que necesitó de un traductor, o el frecuente empleo de la frase «en la villa en la que este tribunal tiene su sede» para no utilizar la toponimia correcta de A Coruña.
El presidente de la Mesa, Carlos Callón, y la profesora de Derecho de la Universidad de Santiago y miembro del Observatorio de Dereitos Lingüísticos, Alba Nogueira, reclamaron, en rueda de prensa, que las administraciones tomen medidas para garantizar la igualdad del derecho del empleo del gallego por la administración de justicia y recordaron que sólo el 8 por ciento de las sentencias se dictan en esta lengua.
Callón declaró que una mayor presencia de nuestra lengua en la administración de justicia será una de las reivindicaciones de la manifestación que se celebrará el próximo 18 de mayo en Santiago, bajo el lema «Por nuestro derecho a vivir en gallego».
«Si la justicia no vela por los derechos lingüísticos de los ciudadanos, estamos haciendo que uno de los tres pilares en los que se asienta el estado de derecho deje a los ciudadanos indefensos», aseguró Nogueira.
Declaró que apenas hay un funcionamiento de esta administración en gallego, en parte debido a la ausencia de medios al no disponer de formularios en esta lengua para dictar las distintas decisiones judiciales que no están traducidas.
Recordó el caso de la persecución de un juez por el uso del gallego en una sentencia contra una empresa del mundo de la comunicación sin que esta hubiera alegado nada en el momento del juicio por su uso, que Alba Nogueira calificó de «inadmisible».
Recordó expresiones vejatorias hacia dos personas que quisieron expresarse en gallego en un proceso judicial en A Coruña y la denuncia de injurias del juez decano de esta ciudad contra una persona que le dijo que quería expresarse en gallego.
En Ferrol puso como ejemplo de «mala voluntad» a un juez que no fue capaz de leer un formulario de pocas líneas en gallego y necesitó de traductor, «y no estamos hablando de euskera ni nada por el estilo, es una cosa absolutamente delirante», concluyó.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios