felicitas reñones | Octogenaria residente en Cambre
Cuando salió de Cuba, la escritora y actriz Elba Torres no pensó que hallaría un paraíso en Galicia. Y, mucho menos, poblado. «Me encontré con un ángel», afirma. El ángel subió al cielo hace unos meses. Se llamaba Anita Ricart.
«La pude ayudar en los últimos momentos de su vida, pero quizá no tanto como ella a mí. Me aportó muchísimas cosas. Era muy vital y paciente. Le gustaban los boleros y Nat King Cole y escribía mucho. Era un regocijo estar con ella». Elba imparte clases de teatro por las tardes, pero por las mañanas acudía cuatro horas diarias al domicilio de la parroquia de Chapela donde su ángel le recitaba poesía de memoria, le hablaba de su trabajo en La Artística y de sus recuerdos de la Guerra Civil. Ella, en correspondencia, rememoraba su vida en La Habana, ciudad donde había vivido una tía de Anita Ricart.
«Teníamos la costumbre de ver llegar a sus hijos del trabajo desde la ventana. Todos se convirtieron en mi familia, y yo en su cuarta hija. Son de las mejores personas con que me he encontrado en la vida», afirma una Elba Torres emocionada. La misma emoción y cariño con que seguramente escribió Donde crecen los geranios, poema inspirado por y en su ángel y que pronto verá la luz como parte de un poemario que titula del mismo modo.
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