El asaltante actuó encapuchado y disparó sin mediar palabra al recepcionista, que está ingresado en la uci
Julio Martínez, recepcionista del Hotel NH de Sarria, permanece ingresado en la uci del Hospital Juan Canalejo, de A Coruña, donde es atendido de las heridas causadas por dos disparos en un atraco perpetrado a primera hora de la mañana del domingo. El encargado del hotel recibió los balazos a corta distancia del asaltante, que, sin mediar palabra, lo tiroteó con una pistola del calibre 22 para luego llevarse de la caja 400 euros destinados al cambio.
La Policía Judicial analiza las imágenes recogidas por las cámaras de vigilancia del vestíbulo del hotel, en las que se aprecia cómo el atracador actuó con la cabeza cubierta por una bolsa de plástico y las manos protegidas con guantes de látex. Fuera del testimonio del vídeo y de lo que pueda declarar el trabajador herido, el ladrón no dejó pista alguna de su paso por Sarria, según confirmaron fuentes próximas a la investigación.
Los hechos se produjeron a las siete y media de la mañana, cuando Julio Martínez repasaba unos papeles en el cuarto contiguo a la recepción, que tenía la puerta abierta de par en par. El asaltante flanqueó sin problemas la entrada principal del hotel, situado en la Rúa do Peregrino, y se dirigió al lugar en el que se encontraba el encargado, que recibió un primer disparo en un brazo, y un segundo impacto en un costado -que le afectó a un pulmón- cuando se giró hacia el asaltante. En el instante del atraco los camareros del hotel atendían a dos clientes madrugadores que desayunaban en el restaurante próximo a la recepción, pero en un primer momento asociaron las detonaciones al ruido de unos petardos.
La similitud del proceder del asaltante y el robo que protagonizó el Solitario en una oficina bancaria de esta villa lucense, en abril del 2006, no pasaba desapercibida entre los trabajadores del hotel y los numerosos vecinos que acudieron a interesarse por lo sucedido. «Ni se levantó de la silla ni opuso resistencia. Si en la caja llega a haber cien miserables euros, le dispara igual», señalaba poco después del mediodía en referencia a su compañero el gerente del hotel, Ramón Álvarez, aún conmocionado por el suceso.
Según la grabación de las cámaras, el atracador vestía una cazadora de piel marrón y pantalones vaqueros. No es una persona de complexión fuerte y medirá alrededor de 1,75. Los empleados del restaurante que salieron al vestíbulo después del robo no pudieron ver ya al asaltante. Fuentes próximas a la investigación indicaron además que no existe pista alguna sobre el vehículo en el que se cree que emprendió la fuga. Una de las hipótesis que se maneja es que el ladrón pudo huir a pie hasta una calle próxima, donde tendría un coche preparado.
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