La comisión de investigación sirvió para aclarar que hubo opacidad y anomalías en la gestión de la Ciudad de la Cultura, pero no despejó las dudas sobre su viabilidad
LOS GRANDES MOMENTOS DE LA COMISIÓN
La comisión de investigación del Gaiás cerró el debate público aclarando la controvertida génesis y desarrollo del proyecto, pero no respondió a las dudas que abre su futuro.
Deriva en la definición
El complejo del Gaiás fue concebido en base a un sueño político del ex presidente Fraga, según él mismo admitió, pero su definición y desarrollo adoleció de cierta deriva. La documentación aportada a la Cámara corrobora cómo el ex conselleiro Pérez Varela y el equipo técnico introdujeron cambios constantes en la obra, a la par que se cuadriplicaba el gasto, fijado en principio en 108 millones de euros.
Opacidad en la gestión
El proyecto adoleció de falta de transparencia. Su gestión se confió a una fundación difícil de fiscalizar. Aunque operaba con capital público, se ocultaron las discrepancias que hubo en el seno del jurado del concurso de ideas que eligió la propuesta de Eisenman, y no existió ningún tipo de diálogo ni social ni entre las fuerzas políticas para construir el complejo.
Indicios de una trama
El Consello de Contas es taxativo cuando recalca que el 71% de las adjudicaciones del Gaiás recayeron en un mismo grupo empresarial, y los vídeos remitidos a la Cámara mostraron a Pérez Varela explicando mucho antes la conveniencia de contar con un solo constructor. Este elemento, unido a la vinculación que varios familiares de cargos del PP tenían con el proyecto, le da alas a la existencia de la trama que denunciaron el PSOE y el BNG.
Sombras en la gestión actual
La llegada del bipartito a la Xunta modificó el devenir del proyecto, sobre todo arrojando algo más de luz sobre el mismo, si bien muchas de las decisiones se enmarcan en el mero continuismo. De hecho, la redefinición de algunos espacios se saldó poniéndole al lado la palabra nacional , al tiempo que no se varió el modelo de fundación que escapa a cualquier control público, ni se abortaron las contrataciones sospechosas, que priman a personas o entidades empresariales afines políticamente.
Indefinición futura
Lo que no hizo la investigación es despejar el futuro del Gaiás. El coste de su mantenimiento o la procedencia de los fondos son meras vaguedades que la Xunta solo podría empezar a despejar con un plan de viabilidad económica y la reformulación de la fundación. Asimismo, el uso de espacios como el Obradoiro o el Centro de Enlace con América se mueven más en el imaginario que en el mundo real.
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