Hay indicios de que la paliza fue planeada días antes y que el agredido sabía que lo estaban buscando
El caso de la agresión sufrida por un menor de Boiro de 14 años a manos de otro de 15 sigue abierto, ya que, si bien hay imputados -entre ellos el autor de los golpes y el que lo anima y graba la secuencia con el móvil-, el número exacto se desconoce, pero se sabe que la investigación sigue las pistas de las risas que se escuchan de fondo en el vídeo y, además, trata de dilucidar si uno o más adultos se acercaron a la zona y omitieron el deber de auxilio. Las primeras identificaciones fueron realizadas gracias a las informaciones de testigos y del propio afectado.
Los hechos ocurrieron sobre las 20.00 horas del lunes 22 de octubre. Tuvieron lugar en el muelle de Escarabote, pero se venían gestando desde antes, según apuntan los indicios que precedieron al día del incidente. Al parecer, algunos muchachos ya habían acudido a la casa del agredido y preguntado por él, pero el chaval pidió a la abuela que les dijera que estaba castigado, a pesar de no ser cierto. Se deduce por ello que el chico sabía que iban a por él e incluso que conocía las causas: un golpe dado al hermano pequeño del agresor.
En el núcleo de Escarabote aseguran que el agredido es un adolescente inquieto que ha protagonizado algunas sonadas gamberradas, pero todo el mundo condena la acción de la que fue víctima, ya no solo por la dureza de la paliza que recibió, sino por la humillación de la que fue objeto al ser grabada y difundida por los teléfonos móviles de los adolescentes boirenses y de otros municipios cercanos.
En lo que se refiere al agresor, no se tiene constancia de antecedentes agresivos en su comportamiento. Aunque su familia es originaria de Boiro, emigró al País Vasco hace tiempo y regresó hace unos años, para instalarse en la parroquia de Lampón.
Viandantes
Todos los indicios apuntan a que en el incidente participaron un grupo de chicos de edades comprendidas entre los 15 y los 17 años. Según testigos presenciales, tanto durante la pelea como después de que el menor quedara tendido en el suelo del muelle, por la zona transitaban adultos que no hicieron nada para abortar la brutal acción.
Una chica, también menor de edad, fue la primera persona y, en principio única, que ayudó al agredido a levantarse y sentarse en el muro del puerto de Escarabote. Además, echó una mano a la familia del herido para trasladarlo a su casa y prestarle los primeros auxilios. La abuela de la adolescente declaraba ayer: «Mi nieta hizo lo que no hicieron otras cincuenta personas que estaban alrededor del chaval herido».
La abuela de la joven expresó su enfado por que su nieta fuese requerida en la investigación para aclarar el suceso, dejando entrever que podría perjudicarle ante otros adolescentes de la parroquia y del municipio: «Ella no va ni por uno ni por otro. Se limitó a auxiliar a un conocido y punto». La chica está afectada porque cree que los compañeros de colegio la tienen por chivata.
Parece que la adolescente no fue la única que ofreció las primeras atenciones al afectado, ya que algunos testigos aseguran que un señor mayor también acudió a auxiliarlo, pero no fue a la Guardia Civil.
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