La agresión sufrida por el joven de Boiro tuvo lugar el día 22 y los progenitores pusieron la denuncia en el puesto de la Guardia Civil de la localidad el 24 por la mañana. El motivo fue que los padres tuvieron que llevar al chico a Santiago, al Hospital Clínico, para que le realizaran diversas pruebas neuronales y un TAC por si tuviese algún tipo de secuelas derivadas de las patadas y puñetazos recibidos. Al día siguiente, la madre llevó a T. al centro médico de Conxo, para que los facultativos del departamento de ortodoncia le evaluasen los daños sufridos en la boca.
El miedo se apoderó de la familia desde el primar momento que tuvo constancia de los hechos. La abuela fue la primera en alarmarse. «Vino un señor a advertirme de que mi nieto se había metido en una pelea; fui corriendo hasta el malecón y al llegar allí le pregunté qué le había pasado. Él no me respondía porque tenía la cara metida entre los brazos. Pero cuando le vi el rostro ensangrentado me dije: "¡Dios mío!, ¿que te fixeron meu filliño?"».
O Saltiño
El padre llevó al joven al centro de salud de O Saltiño, en Boiro, ya que la madre se encontraba trabajando en ese momento. Los médicos se sorprendieron al ver las heridas del muchacho, así como su incapacidad para recordar algo de lo sucedido.
«Non lembra nada desde que recibiu o primeiro golpe ata que chegou ao hospital», afirmó la abuela, que añadió: «Estaba ido, preguntábaslle algo e o rapaz non era capaz de dar unha resposta». De ahí que los facultativos boirenses le recomendasen a la familia llevar al niño, con carácter de urgencia, al centro sanitario compostelano.
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