La falta de material y del servicio de comedor marcó la jornada de presentación en las instalaciones de Barbanza
Las galescolas de Rianxo y Boiro, en las que están inscritos 131 niños, abrieron sus puertas oficialmente en el día de ayer rodeadas de un cierto misterio. Los familiares acudieron con los pequeños en grupos repartidos en distintos turnos, algunos de los cuales no llegaron a completarse. Los responsables de las instalaciones impidieron a los redactores gráficos sacar imágenes, al tiempo que negaban explicaciones e información a los periodistas, emplazándolos para el viernes.
El apagón informativo sirvió para levantar la liebre. Después de que las directoras se remitieran a una orden de Vicepresidencia para justificar su actitud y que desde el departamento de Anxo Quintana achacaran la decisión a las responsables de las instalaciones, alegando que habían pedido un par de días hasta que las guarderías empezaran a funcionar con normalidad, los padres dieron pistas.
Ni mandilones identitarios ni servicio de comedor están aún disponibles, de tal forma que, hasta que no llegue la prenda, tendrán que llevarla de casa. De la misma forma, si quieren que los niños desayunen o coman en el centro, deberán aportar los alimentos en termos y fiambreras. Sólo la merienda está disponible al precio de un euro. Consta de yogur, fruta y bocadillo.
Desconcierto
La primera impresión de quienes acudieron a la presentación fue de desconcierto, ya que las instalaciones de Rianxo y Boiro se abrían con notable retraso, por lo que esperaban contar con todos los servicios. Una madre explicaba el motivo de su contrariedad: «Si tengo que llevar la comida de la niña a las ocho y media de la mañana difícilmente podré compaginar mi trabajo con la galescola, además de que no me parece muy idóneo que el almuerzo esté allí hasta la una o las dos de la tarde».
Alguno de los acompañantes de los usuarios preguntó si efectivamente el personal y la formación de los niños iba a ser exclusivamente en gallego, o si se les iba a enseñar el himno. La respuesta de los monitores alivió a algunos, ya que precisaron que se respetará la lengua habitual de los pequeños, aunque la educación sí será en la vernácula. Sobre el canto de Os rumorosos , «esas son cosas de la tele» fue la contestación.
Pese a los inconvenientes, la totalidad de los progenitores consultados se declararon ilusionados con el servicio de guardería porque tanto en Rianxo como en Boiro hace tiempo que se venían demandando instalaciones públicas de este tipo, de las que ya disfrutan en Ribeira, aunque de carácter municipal.
Cabe señalar que en ambos municipios barbanzanos residen numerosas familias en las que trabajan ambos cónyuges, por tratarse de una zona en la que buena parte de las mujeres tienen empleo en las industrias conserveras, y la conciliación es necesaria con mandilón o sin él.
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