Una unión de empresas relevó a Eisenman en el diseño constructivo del recinto, por la «falta de capacidade» de este
Contas imputa a la Fundación Cidade da Cultura un «grave incumprimento» de la ley en el encargo de trabajos
santiago | La Fundación Cidade da Cultura incurrió en un «grave incumprimento» de los artículos 14 y 202 de la Ley de Contratos de la Administración Pública (LCAP), según el informe recién emitido por el Consello de Contas. Hace casi cinco años, licitó por 5,58 millones de euros la elaboración de los proyectos constructivos de la práctica totalidad de los inmuebles del complejo del Gaiás, en Santiago. Ya el 27 de noviembre del 2002 confió esa tarea a una unión de empresas integrada por Andrés Perea Ortega y Euroestudios a cambio de 4.535.136 euros. A juicio del organismo fiscalizador, el precio de mercado de ese trabajo era de sólo 2,56 millones.
Para calcular esta última cantidad, los redactores del escrito emplearon como base las tarifas establecidas por el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia, las aumentaron aplicando un coeficiente reservado para encomiendas «de especial dificultade» y, finalmente, las incrementaron otro 20%. «Aínda no suposto de que non se considerara de aplicación a LCAP, a determinación realizada do prezo do contrato suporía un incumprimento dos principios de economicidade e boa xestión», concluyen.
Demoras de año y medio
Con retrasos de entre dos y veinte meses sobre el calendario previsto, la adjudicataria entregó los proyectos constructivos de cinco de los edificios del recinto, el de la segunda fase del sexto y los dos referentes a la urbanización de la zona. En principio, de todo ello iban a ocuparse Peter Eisenman y su oficina, pero en agosto del 2002 sus cometidos en esta materia fueron reducidos a los de supervisar a Perea y Euroestudios.
La Xunta, siendo conselleiro de Cultura Xesús Pérez Varela (PP), adoptó ese cambio de planes después de que la consultora Idom emitiese «unha serie de informes» en los que alertaba de la «progresiva e manifesta falta de capacidade» de Eisenman «para cumprir cos seus compromisos de prazos e custos económicos». El propio asesor jurídico de la fundación advirtió en mayo de aquel año, «de xeito indubidable», de que el norteamericano estaba descuidando sus responsabilidades. Contas aprecia en esta rectificación un «fracaso do sistema de xestión» inicialmente elegido por el Gobierno autónomo para avanzar en el desarrollo del diseño básico de las instalaciones.
El Consello revela que, ante las llamadas de atención de Idom acerca «do contido incompleto dos proxectos» que iba presentando Eisenman, las relaciones de la firma con el arquitecto se tensaron. Tanto, que la primera pactó con la Xunta rescindir el contrato entre ambas y dejar de auditar al neoyorquino.
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