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«No me imagino un concierto sin 'Bailar pegados'»

Sergio Dalma se presenta renovado, con un sonido más anglosajón que italianizado y con un tema que ha compuesto para él Iván Ferreiro


29/09/2016 18:13

Poco queda ya de aquel mozalbete de Sabadell que le disputaba de tú a tú el trono de latin lover al mismísimo Ramazzotti con sus propias armas y en su propio terreno. Sergio Dalma, que el miércoles cumplirá 52 años, ha sabido labrarse una carrera al margen de aquellas pueriles tendencias. Su último paso, y quizá uno de los más arriesgados, ha sido despojarse en su nuevo disco de su confortable estatus de baladista para adentrarse en otros territorios y en tempos más dinámicos. «Me decían que mis canciones eran tristes y yo soy una persona alegre y optimista, así que creo que en este último disco me reflejo mejor».

-Un disco que ha titulado sencillamente «Dalma». Eso se suele hacer en el primero. ¿Por qué lo ha hecho usted en el que hace el 17?

-Surgió porque la gente que escuchaba las maquetas de este disco me decían que les recordaba al Dalma del principio. El no haber perdido es esencia durante todos estos años y mantener esa marca de la casa creo que tiene mérito. Además, sobre todo en América, mucha gente ya solo me llama Dalma.

-¿Y aún hay quien le llame Josep?

-Si, sí. Mis padres me siguen llamado Josep. Y cuando voy a Sabadell, los amigos de toda la vida tienen prohibido llamarme Sergio.

-¿Qué ha cambiado en el Dalma de este último disco?

?Me apetecía mostrar mi voz en otros registros y otros sonidos. Estaba un poco cansado de aquello de «el cantante de la voz rota». Y quería hacer un disco más alegre y optimista.

-¿Le preocupa el hecho que de su voz le marque tanto que pareciese que todas sus canciones eran la misma?

-Es que eso a veces pasa. Es importantísimo tener una personalidad a la hora de cantar y un registro con el que la gente rápidamente te identifique. Pero es cierto que eso conlleva ese riesgo. Por eso yo siempre me preocupo de evolucionar, de mostrar mis inquietudes sin prejuicios.

-¿Busca nuevos públicos con este disco?

-Mi objetivo es contentar al público que siempre he tenido y que me ha sido tan fiel. Es verdad que se me ha ido sumando un público joven sin que yo haya hecho nada pensado para ellos. Nunca me he planteado «voy a llegar a un público teenager», porque además sería antinatura.

-¿Atisba una peligrosa competencia en gente joven como Pablo Alborán o Pablo López, por citar solo dos?

-No, creo que es lógico que haya un cambio generacional. A mí me ilusiona ver que en la música española hay gente con tantísimo talento. Y me pone las pilas. Por mucho que pasen los años un músico nunca se puede permitir quedarse en esa zona de confort. Hay que resetearse.

-¿La «Vía Dalma» es en un callejón sin salida?

-No, al contrario. Vía Dalma me desengrasa del resto de lo que hago. De hecho cuando termine esta gira cerraré ese ciclo con un Vía Dalma 3.

-Este disco incluye una canción escrita para usted por Iván Ferreiro. ¿Cómo surgió esa colaboración?

-Surgió en México con unos tequilas de por medio (se ríe). Estoy encantado, primero porque se demuestra una vez más que fuera los prejuicios. Y además es que me ha escrito una maravilla de canción. Ha sido una de las que más me costó grabar, precisamente porque era de Iván y quería que él quedase satisfecho.

-¿Eso puede suponer un acercamiento al mundo indie, ahora que está tan de moda reivindicar cantantes melódicos?

-No, no, para nada. En el extranjero es más fácil que un músico conviva con músicos de otros estilos. Pero cuando estás en tu país se imponen los prejuicios y las etiquetas.

-En «Dalma» ha incluido por primera vez una canción compuesta por usted. Y en su letra dice «más fuerte, más grande, más loco, más sabio». ¿Qué es lo que le gustaría ser?

-No querría perder esa locura que tengo y ese sentimiento de niño. Después, es lógico que con los años uno se vuelva más sabio. ¿Y grande? Por muchos colacaos que tome no hay forma de que crezca. Aunque, por dentro, algo más grande sí que creo que soy.

-Alguna vez ha dicho que es «muy disfrutón». ¿De qué es de lo que más disfruta?

-De la vida. Desde que me levanto hasta que me acuesto disfruto de cada momento, por pequeño que sea. Supongo que a eso se llega con los años.

-¿Qué caprichos le ha permitido el hecho de haberse dedicado a la música?

-La oportunidad de conocer mi país, salir fuera, conocer a otros músicos. Me considero un privilegiado y siento que elegí bien dedicándome a esto.

-Algún lado oscuro tendrá.

-Hombre, en esto de la música hay mucho buitre. En el mundo de las discográficas y del espectáculo ha habido gente que ha hecho mucho daño.

-¿Esa gente ha tenido algo que ver en la situación de crisis de la industria musical?

-Por supuesto. Mucha de esta gente no supo reaccionar, solo pensó en llenarse los bolsillos y eso es lo que ha generado esta situación. La parte buena es que, aunque aún queda alguno que debería desaparecer, los que han quedado son los que realmente aman la música y aman este trabajo.

-¿Qué pasaría si en un concierto no canta «Bailar pegados»?

-No lo sé, porque sería incapaz. Pero el Bailar pegados que hago ahora no tiene nada que ver con el del año 91. Ni el Solo para ti, ni el Esa chica es mía. Son canciones que representan tanto para mí que siempre las intento tener actualizadas como el último trabajo.

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