El heptacampeón alemán podría entrar en la dirección de la FIA haciendo valer su amistad tras 10 años de trabajo con el francés.
Tras su ascenso al puesto más alto del mundo del automovilismo como presidente de la FIA, el francés Jean Todt se concedió un fin de semana de calma antes de que el lunes empiece a abordar los desafíos y a responder incógnitas, como por ejemplo qué papel desempeñará ahora el heptacampeón del mundo de Fórmula 1, el alemán Michael Schumacher.
Schumacher fue uno de los principales apoyos de Todt en la campaña electoral, en la que hizo valer su amistad con el francés tras diez años de trabajo conjunto en la escudería Ferrari. Los medios británicos especulan con que Schumacher será el comisionado para la Fórmula 1 en el que Todt delegará el día a día de la máxima categoría del motor. Todt señaló el viernes tras su elección por abrumadora mayoría que la FIA no sólo es la Fórmula 1 y que hay muchas otras cosas de las que ocuparse.
Por ello planea nombrar un delegado que se ocupe directamente de cada una de las categorías del motor, incluida la Fórmula 1. «No me gustaría subestimar los problemas, pero el éxito en mi carrera siempre fue tener a las personas adecuadas en mi equipo», dijo Todt, que aún no ha decidido su organigrama.
El francés, además de la Fórmula 1, deberá encargarse de problemas que van más allá de lo deportivo, como el tránsito, la seguridad o el medioambiente. Que su relación con Schumacher es extraordinaria es bien conocido.
Juntos ganaron cinco títulos de campeón del mundo de pilotos con la Scuderia. Por ello, el alemán no dudó en darle su apoyo público en la batalla electoral que Todt mantuvo con el finlandés Ari Vatanen. «Es como un hijo para mí», dijo Todt, de 63 años, sobre el ex piloto, de 40. «Siempre ha habido un sitio para él junto a mí y siempre lo habrá», alimentó Todt las especulaciones sobre Schumacher, que vio frustrado su regreso a la Fórmula 1 en agosto tras sopesarse que supliera al accidentado Felipe Massa.
Además, Todt debe unir de una vez a la FIA y dejar atrás los controvertidos últimos tiempos del presidente saliente, el británico Max Mosley. El francés contará para ello con la ayuda de la gran mayoría (135 por 49 votos) con la que se impuso en la votación celebrada en París. «El día de las elecciones es pasado. Todos debemos compartir ahora las metas, también aquellos que no me han apoyado. No cierro la puerta a nadie», dijo conciliador Todt, apelando a amigos y enemigos.
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