Las continuas denuncias de los vecinos por el hedor y la insalubridad se suceden desde hace dos años.
Operarios de la perrera municipal de Ferrol procedieron esta tarde a la retirada de ocho perros y tres gatos encerrados en pisos de la calle Pardo Bajo que la protectora Arco da Vella usaba de modo irregular.
Los tres inmuebles desalojados, en los números 13, 16 y 17 de la citada calle, pertenecían a un vecino fallecido hace un año y que supuestamente se los había cedido a la protectora de animales.
La insalubridad de los pisos y el hedor que desprendían los excrementos de los canes motivó las continuas denuncias de los vecinos desde hace unos dos años. Según varios testimonios, incluso uno de los propietarios se vio forzado a abandonar su casa debido a los fuertes olores.
Los herederos del fallecido, que prefieren guardar el anonimato, se personaron en los edificios donde la Policía Local, acompañada por un cerrajero, procedió a abrir las puertas y al cambio de cerraduras, una intervención que comenzó a la una de la tarde.
Natividad Álvarez, una de las integrantes de la asociación que usaba los pisos para acoger los perros, asegura que la titularidad de los inmuebles está aún en manos de los juzgados y que la protectora se ocupaba del cuidado de los animales, a pesar del abandono de los pisos, cubiertos de heces y orín.
Los canes han sido realojados en la perrera de Mougá, aunque la intención de la protectora es recuperarlos.
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