El negocio portuario local creció cerca de un 50% en solo diez años

Andrés Vellón Graña
A. Vellón FERROL/LA VOZ.

FERROL

El crecimiento de tráficos del 1,6% con el que la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao ha cerrado el primer trimestre de este año con respecto al anterior -el mejor de toda su historia- es solo un pequeño reflejo de una tendencia al alza que arrancó en torno a 1992 y que se ha hecho especialmente patente en los últimos diez años. Así lo indican las cifras oficiales que manejan tanto el organismo que preside Ángel del Real como Puertos del Estado, ente dependiente del Ministerio de Fomento.

En atención a esas estadísticas, y tal y como se puede comprobar en la tabla que acompaña esta información, de los 8,4 millones de toneladas de graneles y mercancías embarcados y desembarcados en el 2000 se ha pasado a 12,2 en el 2009. En otras palabras, se ha crecido cerca de un 50% en el desarrollo del negocio marítimo en las radas ferrolanas y en la lucense de San Cibrao, todas ellas gestionadas desde Curuxeiras.

El auge es, además, una tónica. No algo puntual. Progresivamente se han ido superando las barreras de los nueve millones de toneladas, los diez millones, los once y, finalmente, los doce millones de toneladas. Algo, esto último, que ha ocurrido en dos ocasiones sucesivas en el 2008 y el 2009. En ambos ejercicios, además, se consiguió el liderazgo en Galicia en cifras absolutas, tradicionalmente correspondiente a la rada de A Coruña. Se rebasó también, ya muy holgadamente, a Vigo, Marín y Vilagarcía.

Cambio de escenario

Como telón de fondo del crecimiento del negocio marítimo en Ferrol hay que situar también el hecho de que este se ha producido, hasta el momento, prácticamente solo con el apoyo de la actividad de la rada interior y la de San Cibrao. No fue hasta el 2007 cuando se estrenaron los tráficos en la dársena exterior de Caneliñas con el desembarco de clínquer, materia prima para la elaboración del cemento. Progresivamente se fueron incorporando, en esa misma localización, la nueva descargadora de carbón de Endesa y las plantas de biodiésel de Entabán e Infinita Renovables.

Y hubo que esperar hasta abril del pasado ejercicio para que el primer puerto exterior gallego tuviese un enlace por carretera en condiciones.