«Solucións» en tromba para el ministro Blanco

Luís A. Núñez / Antía Urgorri

FERROL

El titular de Fomento despliega su arsenal en su primera visita a la comarca

01 abr 2010 . Actualizado a las 11:31 h.

Los millones de euros le salían ayer por las orejas al ministro de Fomento, José Blanco, durante su primera visita institucional a la comarca como titular de la cartera heredada («el próximo día 8 hace un año») de Magdalena Álvarez. Y demostró tener un perfil totalmente distinto. Sin apenas enseñar los dientes en toda la jornada, apareció en medio de un aguacero antológico, puntual y sin hacer demasiado ruido, y empezó a repartir millones, casi los 22, entre diferentes actuaciones para Galicia. La primera parada fue en Ferrol, a las puertas de cuyo consistorio no le esperaba una alfombra roja, sino dos en forma de pancartas del Comité Cidadán de Emerxencia. La protesta contra Reganosa fue la primera en reservar sitio bajo los soportales para no calarse con la lluvia. Pero no fue la única. En el Concello esperaba un responsable de la plataforma Rumbo 21, Jesús Varela, quien después explicaba que «lo abordé con un cartel» a la entrada. Ya antes «había solicitado a Vicente Irisarri (PSOE) que me gestionara una entrevista» para plantearle la reivindicación social de levantar el veto al astillero de Navantia Fene. Pero no hubo suerte, y el ministro «me apartó con un gesto educado y me dijo que luego hablaríamos». Al final, fue atendido por un miembro de su gabinete que le juró y perjuró que haría llegar a Blanco su demanda.

Mejor suerte corrieron los de la Asociación Impulsora del Plan Ferrol, que tenían butaca reservada en el despacho de Irisarri justo antes de que ministro y alcalde compareciesen ante la corporación en el salón de plenos. Los grandes ausentes, los tres ediles de Independientes por Ferrol. El acto fue sencillo y rápido. En la maleta de Blanco había protocolos de intenciones en materia ferroviaria y de carreteras de los que no salió una sola cifra. «Solo planes», en boca de algún mandatario de la oposición. La cartera la guardaba para Fene, su segunda parada. En el Concello vecino, saludó al alcalde Iván Puentes (PSOE) con un «mi querido amigo» escamoteado en medio de su discurso. Se arrancó en gallego con un «sempre pensei que en política é fundamental achegarse a coñecer a realidade do pobo de primeira man», y «cada vez que veño a Galicia, gústame facelo traendo solucións». Fue entonces cuando abrió el tarro y dejó salir los 260.000 euros del convenio de Adif con Fene, los 8 millones que costará la base de Salvamento Marítimo en Vilar do Colo, los 500.000 de construir un helipuerto en Cee y, por si fuera poco, los 13 millones invertidos en el nuevo helicóptero que custodiará las costas gallegas. Lo soltó de carrerilla para no olvidarse de nada en un salón de plenos hasta la bandera en el que cabían unas doscientas personas, desde mandos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Armada hasta parlamentarios, senadores y concejales de todo signo político. Pero también allí se llevó el abucheo de los de Rumbo 21, que corearon a su salida del Concello consignas del tipo de «O veto a Astano, que o quiten este ano».