En un palmo de terreno hay una cara y una cruz en demografía. En el mismo año, el pasado, Ferrol cerró en negativo las estadísticas de crecimiento vegetativo -diferencia entre nacimientos y defunciones- con sus peores cifras en alumbramientos desde 1999; y en Narón sucedió todo lo contrario: crecimiento en positivo y el mayor número de niños inscritos en el Ayuntamiento desde los tiempos del Mundial de Fútbol de España, en 1982.
Los números corresponden al último balance sobre movimientos demográficos que ha difundido el Instituto Galego de Estatística (IGE). Y revelan la ruptura de una tendencia en Ferrol en los últimos años: la natalidad iba al alza, aun con algún altibajo, y se reducía, poco a poco, la diferencia entre los venidos al mundo y los fallecidos. En el ejercicio pasado, conforme a ese informe, hubo 860 fallecidos frente a 506 niños inscritos en Ferrol.
La primera cifra supone un 4% menos que en el 2005. La segunda es más preocupante: un 13% menos de nacimientos que en el ejercicio precedente, el que marcó un punto de inflexión con más de 580 inscritos, una cifra optimista que recordaba a la de comienzos de los años noventa. El guarismo marcado ahora por el IGE supone además la peor cifra desde 1975. Sólo hubo una circunstancia peor, la de aquel 1999, donde se estuvo a punto de caer por debajo de los 500 niños. Comparando con la situación de hace treinta años la situación resulta esclarecedora de la crisis demográfica que atraviesa Ferrol: entonces había más de 1.700 alumbramientos al año, es decir, casi 5 cada 24 horas; hoy no llega a dos.
Esa situación de merma es generalizada en casi toda la zona, pero Ferrol pierde peso en número de nacimientos. Hace treinta años el 45% de los partos que se producían en las tres comarcas eran de ferrolanas; hoy son un 35% principalmente porque hay un ayuntamiento, el de Narón, donde la natalidad no decae año a año. De hecho, por segundo ejercicio consecutivo, en ese municipio hubo más niños inscritos que vecinos fallecidos. El saldo entre unos y otros fue positivo en nueve ciudadanos; en el 2005 fueron siete.
La cifra de alumbramientos en el 2006 fue, además, la más alta de los últimos 25 años, con un incremento del 10%. El objetivo de llegar a los 400 nacimientos en un único curso está aún lejos y no se da desde finales de los años setenta. Pero la brecha entre Ferrol y Narón en este concepto se va estrechando. Así, en 1975 en el primero había 1.841 nuevos registrados y en el segundo, menos de 450, es decir, cuatro veces menos. La diferencia casi se redujo a la mitad en 1990 y hoy apenas es de 140 nacimientos.
Narón es el único ayuntamiento en el que se ha dado en el 2006 ese crecimiento vegetativo positivo. Pero hay otros en el que el número de nacimientos ha mejorado de un ejercicio a otro, aun por debajo que el número de defunciones. En Cedeira, por ejemplo, el incremento ha sido del 15%, igual que en Ortigueira, superando el medio centenar de nacimientos el primero y rondando los 40 el segundo. En Neda y San Sadurniño también se ha producido un aumento en torno al 5% anual. En Valdoviño ha sido más notable, de hasta un 20%. Aunque porcentualmente el incremento más notable ha sido en Mugardos, con un tercio más de alumbramientos, llegando a los 44 nuevos inscritos.
La situación comarcal
Esos ocho municipios son la cara. Porque en los otros 12 del área de Ferrolterra, Eume y Ortegal el número de niños va en declive año tras año y el crecimiento se mantiene en números rojos. En total, se contabilizaron algo más de 1.400 niños, el 52% varones y el otro 48 mujeres. Son un 4% menos que en el curso anterior, cuando se había producido un pequeño repunte del 2%.
Sumadas estas cifras al envejecimiento de la población (aunque el número de muertos ha decrecido en el último curso casi un 4%), al éxodo de jóvenes en casi todos los municipios y a la escasa implantación de emigrantes en los 20 municipios de la zona, los resultados conjuntos en el futuro no se antojan positivos.