La metáfora favorita de políticos y medios de comunicación para referirse al día de las elecciones es la de fiesta de la democracia. Siempre he pensado que fechas como el próximo 1 de marzo en Galicia se ajustan mucho mejor a la entrega de las notas finales en una escuela. Terminado el curso político, los cuatro años de legislatura, es hora de comprobar si los políticos han hecho los deberes en los términos que exigen los evaluadores, en este caso los ciudadanos. En los modelos sobre teoría de la democracia, las elecciones sirven precisamente para hacer a los gobiernos responsables de sus acciones pasadas. Y como los políticos desean la reelección, tienen un fuerte incentivo para gobernar de la mejor manera posible y ganarse así otra vez la confianza de los votantes.
La reciente publicación de la encuesta preelectoral del CIS nos permite valorar cómo lo han hecho los partidos en Galicia y, por tanto, formular predicciones sobre las notas que conseguirán el 1 de marzo.
En comparación con anteriores encuestas, las opiniones sobre la gestión de la Xunta y, sobre todo, de su Presidente han empeorado. No obstante, resultan mucho mejores que las del Gobierno central y las del principal partido de la oposición, el PP. El 30 por ciento de los gallegos valora positivamente a Touriño y el 26 a la Xunta, pero sólo el 18 por ciento hace lo propio con el gobierno de Zapatero. La valoración de la gestión del Gobierno central cae significativamente más que la del autonómico. Las opiniones sobre el gobierno gallego son sensiblemente mejores que sobre el PP gallego: apenas un 14 por ciento califica como buena o muy buena la actuación del PP en la oposición. Tampoco entre los seguidores del PP se evalúa bien a su partido: sólo uno de cada tres de sus futuros votantes tiene una opinión positiva sobre su labor de oposición. Alrededor del 25 por ciento de los gallegos piensan que si el PP estuviera la frente del Gobierno central las cosas irían mejor; se trata del mismo valor que en 2005. Es decir, los gallegos responsabilizan mucho más al Gobierno central que al autonómico de la crisis económica y no confían en la oposición como alternativa de gobierno.
En el caso del BNG, resulta preocupante que la mayoría de los gallegos no están al corriente de sus acciones. Así, la mayoría de los encuestados (un 60 por ciento) no saben qué partido dirige las Consellerías de Economía e Facenda y Medio Rural. Son los más jóvenes (uno de cada tres) y, sobre todo, los más viejos (uno de cada cuatro/cinco) los que menos conocimiento tienen de la cuestión. Malas noticias para los nacionalistas, puesto que los votantes tenderán a atribuir los resultado de la gestión del gobierno al socio mayoritario, el PSdG-PSOE.
En definitiva, aunque Touriño y su gobierno no hayan sido excelentes alumnos, son los mejores de la clase. No es ninguna sorpresa que sea el PSdG-PSOE el que más haya avanzado electoralmente desde 2005 de acuerdo con prácticamente todas las encuestas conocidas estos días.
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