La indecisión afecta a más de un cuarto de los electores
Los populares cederían dos actas por A Coruña y Ourense a 15 días de los comicios
El baile de un par de escaños puede afianzar al bipartito en la Xunta y mantener al mismo inquilino en Monte Pío. A dos semanas vista de que los gallegos acudan a las urnas, el PSOE y el BNG mantienen intactas sus opciones de revalidar el bipartito autonómico, según destaca la encuesta elaborada para La Voz por Sondaxe, que atribuye al PP la pérdida de un escaño por A Coruña y de otro más por Ourense, ambos en beneficio de los socialistas. El Bloque, entretanto, se quedaría estancado con un margen de apoyo del 18,4%, pero que le permitiría revalidar la representación de 13 diputados que tiene ahora en el Parlamento.
La encuesta de Sondaxe, que no tiene en cuenta el voto emigrante, fue realizada entre el 10 y el 13 de febrero utilizando como base 2.000 entrevistas, 500 en cada provincia. Recoge por tanto el efecto electoral que pudieran tener en las filas populares la dimisión de su cabeza de lista por Ourense, Luis Carrera Pásaro, debido a las irregularidades fiscales, o la supuesta trama de corrupción investigada desde Madrid por el juez Garzón.
Desgaste en Ourense
Estos hechos le pasan factura al PP de manera especial en Ourense, provincia en la que perdería un escaño y 3,7 puntos de intención de voto con respecto al 2005. El partido que preside Núñez Feijoo también se dejaría otro diputado en A Coruña, donde el margen de apoyo se situaría en el 39,8%, dos puntos y medio menos que en las anteriores autonómicas.
Pero el relevo de Manuel Fraga por Feijoo y los casi cuatro años de oposición no impedirán que los populares se mantengan como la fuerza mayoritaria en Galicia, si bien su margen de apoyo cae en el conjunto de la comunidad en un 2,5%.
La factura de la crisis
El PSdeG-PSOE es la fuerza que sale beneficiada del desgaste de los populares y la única capaz de rentabilizar la labor desplegada desde la Xunta a lo largo de la legislatura. No obstante, la crisis económica y las cifras del paro se han convertido en el principal talón de Aquiles de los socialistas, que no logran mejorar el margen de apoyo del 32,5% obtenido en el 2005 con la movilización de la izquierda contra el Ejecutivo de Manuel Fraga. El porcentaje de respaldo que obtendrá ahora la candidatura liderada por Emilio Pérez Touriño sería del 32,1%, una décima menos que en las anteriores autonómicas.
Las mayores dificultades para el partido del puño y la rosa roja se centran en Pontevedra, la provincia más directamente tocada por la caída de la producción industrial y la destrucción de empleo, lo que se traducirá en un decrecimiento del 1,6% del voto. En cambio, en las tres provincias restantes, los socialistas mejorarían su margen.
En cualquier caso, la suma de dos nuevos escaños permitiría al PSOE revalidar con el BNG un bipartito muy similar al actual, sustentado además en una mayoría parlamentaria más amplia, pues la oposición del PP se quedaría a tres escaños de la mayoría absoluta que necesita para gobernar.
El Bloque tendría dificultades para aportar más fuerza a la futura coalición de Gobierno, ya que la encuesta de La Voz le atribuye el mismo resultado que en el 2005: 13 escaños. La organización liderada por Anxo Quintana se estanca así en el sondeo, que hace solo tres semanas le otorgaba un escaño más en Lugo
Aun así, los nacionalistas tienen en la provincia de la Terra Chá sus mejores expectativas electorales, pues es en la única que se incrementa de forma sustancial su margen de apoyo, que se sitúa en el 16,9%, un punto y media por encima del obtenido en las autonómicas del 2005. En las tres circunscripciones restantes, el porcentaje del sufragio nacionalista cae ligeramente, en poco más de un punto.
El 29% están indecisos
En todo caso, el sondeo de La Voz deja todavía espacio para la incertidumbre, pues más de un cuarto de los electores (29,6%) todavía no ha decidido el sentido de su voto, lo que indica que el debate político de la campaña será fundamental para inclinar la balanza en un sentido o en el otro. La desmovilización afecta a todas las fuerzas políticas, pero de forma especial al PSOE, pues el 28% de su electorado todavía no ha decidido si acudirá a votar, margen que en el caso del PP se reduce al 26% y en el Bloque al 25%. Los socialistas, además, tienen otra amenaza, pues se destapan en la encuesta como la fuerza con el voto menos fiel.
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