El madridista Pepe abrió el marcador para el equipo luso, que acabó encerrado en torno a su portería
Un gol de Pepe a la hora de juego abrió la victoria de la deslumbrante Portugal frente a Turquía. El central del Madrid sacó de un aprieto a su selección, que estrelló tres balones en los palos y sufrió más de lo previsto ante un rival tosco en ataque, pero generosísimo en el esfuerzo defensivo. El centrocampista del Oporto Meireles zanjó el choque con el segundo tanto poco antes del pitido final. El equipo luso, repleto de estrellas, cumplió el guión previsto, sumó los tres puntos y confirmó su candidatura al título europeo.
Resulta muy divertido contemplar a Portugal, la reina del regate. La selección que, en realidad, no lo es. Su plantilla se revela como una suma de talentos muy difícil de igualar en el fútbol mundial. Los jugadores no se cansan de desbordar, de desmarcarse, de hacer caños. Un equipo letal gracias a la técnica individual de sus mediapuntas. La mayoría lo parecen, desde su profundo lateral, Bosingwa, hasta el menudo João Moutinho, quien se alternó con Deco en el timón de su equipo. El centrocampista del Barcelona se reveló como el único portugués con un cierto sentido colectivo del juego. Sus intencionados cambios de orientación a la espalda de los laterales turcos coincidieron con los instantes de mayor dominio portugués.
Con la improvisación por bandera, Cristiano Ronaldo, el jugador más desequilibrante del fútbol actual, se sintió respaldado para monopolizar el ataque de su combinado. Todos los balones pasaron por la perla del Manchester United, confiado a que su acierto goleador de la temporada siga vigente en la Eurocopa. Turquía colocó hasta a tres futbolistas para frenar a la figura, quien jugó a rachas y acabó apagándose. Aún así le llegó para protagonizar las mejores oportunidades. En la primera avanzó como un ciclón desde su campo sorteando rivales, pero su disparo se perdió desviado. Una falta directa le dio la segunda. Su punterazo se estrelló en el poste de la portería de Demirel, quien llegó a tocar el balón con la punta de los dedos.
El esfuerzo turco
El mayor logro de Turquía fue llegar al descanso sin haber encajado ningún gol tras el asedio de los primeros 45 minutos. Confiada a las constantes ayudas defensivas, sus zagueros nunca se complicaron la vida. En cambio, las internadas por la derecha de Altintop y Kazim apenas encontraron el remate de Nihat, el más peligroso. El delantero del Villarreal sembró la duda entre los centrales portugueses con su velocidad.
Portugal abrió la segunda parte con un nuevo disparo al palo, obra de Nuno Gomes, pero el rival ya no parecía el mismo. El seleccionador turco reforzó el centro del campo para molestar a Deco y a Moutinho, y acertó. El gol de Pepe, que se incorporó desde la defensa, combinó con Gomes y elevó el balón sobre Demirel, cambió el duelo, que a partir de entonces se jugó en terreno portugués.
A falta de calidad, Turquía apeló al empuje. Sopló y sopló sobre la defensa de los cien millones de euros, que ofreció más de una duda. Los nervios parecieron atenazar a los portugueses, desconocidos en el tramo final. En su ocasión más clara, Asik remató de cabeza fuera solo en el centro del área un saque de esquina. Una última acción de contragolpe, rematada por Meireles, borró cualquier posibilidad de sorpresa.
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