El aspirante popular acusó al dirigente del PSOE de haber agredido a las víctimas y este lo tachó de «inmoral»
El líder del PP se mostró más combativo de lo previsto, pero el socialista lo rebatió recordándole sus errores durante el anterior Gobierno
Zapatero y Rajoy protagonizaron ayer un debate más duro y agresivo de lo esperado y que estuvo marcado por el terrorismo y la situación económica. Zapatero estuvo más sólido y calmado en sus intervenciones frente a las duras acusaciones de Rajoy, que supo rebatir principalmente con referencias a la actuación del propio líder del PP en el anterior Gobierno de Aznar. Con todo, el debate no fue decisivo para producir un vuelco que pueda dar la victoria a uno u otro candidato en las próximas elecciones. De modo que las espadas siguen en alto.
El momento más tenso se vivió al final, cuando Rajoy acusó a Zapatero de haber agredido a las víctimas, algo que el presidente dijo no tolerar. Por el contrario, acusó a su vez a Rajoy de haber utilizado a esas víctimas que dice defender para sacar ventaja en la lucha partidista y recordó que Aznar llamó a ETA «Movimiento de Liberación Nacional Vasco», algo que a su juicio no ha hecho nunca ningún presidente. El candidato del PP insistió en que cuando el PSOE llegó al Gobierno ETA estaba más debilitada que nunca y que Zapatero, tras haber «mentido» a los españoles y haber negociado políticamente con ETA ha hecho que la banda y los partidos que la apoyan estén en las instituciones.
«Fabulación inmoral»
Zapatero contestó ahí afirmando que durante el Gobierno del PP hubo 238 víctimas mortales por el terrorismo, 46 de ETA y 192 por el atentado islamista del 11-M, frente a las cuatro víctimas de ETA que ha habido en su período. «Es inmoral usar en la lucha partidista el terrorismo», le espetó Zapatero a su oponente, al que acusó de no haber apoyado nunca al Gobierno en esta materia. Rajoy replicó que no ha podido darle su ayuda para permitir por ejemplo que el etarra De Juana se pasee por la calle.
Zapatero culpó a Rajoy de no haber aceptado el resultado del 14-M y de haber practicado estos cuatro años «el insulto personal». Acusó también al PP de haber montado una «fabulación inmoral e indigna» sobre la autoría etarra del atentado del 11-M.
En el capítulo económico Rajoy puso en práctica su táctica de hablar de la microeconomía, del precio del pan, del pollo, de la leche, que a su juicio han subido en estos años sin que Zapatero haya hecho nada. «No le ha dado cuerda al reloj y el reloj se ha parado», aseguró Rajoy. «Los relojes van a pilas», le recordó luego Zapatero, que echó mano de lo mismo que le dijo Solbes a Pizarro. «No vale la demagogia en economía».
Frente a la situación crítica que pintó Rajoy, Zapatero aseguró que España ha crecido más que el resto de los países europeos y que se ha alcanzado un récord histórico de empleo. El líder del PSOE aseguró respecto a los 400 euros que ha prometido devolver a cada contribuyente que el norteamericano Bush hizo lo mismo. «Nunca pensé que pusiera a Bush como ejemplo», contestó Rajoy.
El apartado de política social estuvo marcado por la insistencia de Rajoy en hablar de inmigración, en donde aseguró que es necesario poner «orden y control» frente al «efecto llamada» que provocó Zapatero y que «se escuchó en todo el mundo». La réplica que Zapatero tenía preparada fue que el PP regularizó a cientos de miles de inmigrantes con solo presentar «un simple bonobús», ante lo que Rajoy quedó desconcertado.
En política exterior, Zapatero definió la etapa del PP como la del apoyo a la guerra «ilegal» de Irak y la de la «foto de las Azores» mientras Rajoy resumió: «Yo con Merkel y Sarkozy, usted con Chávez y Castro».?En política institucional, Rajoy insistió en que con el PSOE lo único que se ha conseguido es que el país no se ponga de acuerdo sobre cuantas naciones lo componen. Zapatero replicó afirmando que contra lo que dijo Rajoy, España no se rompe.
Los dos se enzarzaron también en torno al papel de los artistas en la campaña. Zapatero reprochó a Rajoy el que hubiera calificado de «untados» a los intelectuales que lo apoyaron, y Rajoy recordó que esos mismos artistas llamaron «turba de imbéciles» a los votantes del PP.
La impresión final fue la de que el presidente se impuso ligeramente porque supo defender con más calma los logros de su Gobierno, aunque insistió demasiado en el pasado, frente a un Rajoy que estuvo por momentos demasiado agresivo y catastrofista pero también contundente en sus argumentos.
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