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El rey aboga en su visita a Portugal por impulsar el mercado ibérico

Anima a empresarios españoles y del país luso a cooperar en Iberoamérica


lisboa / e. la voz 30/11/2016 07:51

El rey considera clave seguir profundizando las relaciones culturales y económicas entre España y Portugal, con la vista puesta en el mercado iberoamericano. Estas fue una de las ideas destacadas de sus intervenciones en la segunda jornada que desarrollaron los reyes en el país luso, donde vivieron un nuevo baño de multitudes en Oporto y Lisboa.

Tras la cena de gala celebrada en Guimaraens, Felipe VI y la reina Leticia comenzaron el día de nuevo en Oporto, visitando dos de los polos tecnológicos más importantes de su universidad, como son el parque de Ciencia y Tecnología y el instituto de Investigación e Innovación de la Sanidad, en los que trabajan también investigadores españoles. Aunque fue en el almuerzo que les ofreció el alcalde la ciudad, Rui Moreira, en el Palacio de la Bolsa, donde el rey pronunció el discurso más importante del día ante más de un centenar de empresarios hispanos y lusos, en su mayoría afincados en la región norte, y con fuertes vínculos comerciales con Galicia y Castilla y León. A ellos les pidió Felipe VI «intensificar, aún más, la excelente cooperación económica, comercial y empresarial entre los dos países, para convertirla en una de las piezas clave de la relación bilateral ibérica». Ante los empresarios más importantes de Portugal, Felipe VI no tuvo reparos en abogar por «dar una mayor visibilidad a esa realidad tan positiva en el marco de las relaciones comerciales». El rey consideró también prioritario «involucrar a la sociedad de los dos países para desarrollar todo el potencial que tenemos en común, y sacar el máximo provecho en beneficio mutuo», afirmó. Pero también aprovechó su presencia para agradecerles su «esfuerzo, tenacidad y sacrificio», que junto a las reformas de los Gobiernos de España y Portugal permiten «vislumbrar el final de la crisis económica», dijo.

La jornada en Lisboa

La expectación era máxima, ayer por la tarde, a las puertas del Ayuntamiento de Lisboa antes de la llegada de los reyes. A los numerosos curiosos, que se agolpaban detrás de las vallas de seguridad con banderas españolas, se sumaban el fuerte dispositivo de seguridad y el enorme despliegue mediático con el que se sigue en el país la segunda visita oficial de los reyes a Portugal. Felipe VI y la reina Letizia saludaron sonrientes y relajados a la multitud y a la corporación municipal lisboeta, presidida por su alcalde, Fernando Medina, que les entregó la llave de la ciudad.

Desde el salón noble del ayuntamiento de la ciudad, el rey volvió a combinar las lenguas española y portuguesa para agradecer la acogida recibida y reafirmar «la amistad indestructible» entre ambos países como ya hicieron en el pasado su padre y su bisabuelo, Alfonso XIII, en sus visitas a Lisboa. Felipe VI destacó también la belleza y la transformación de la ciudad que ha contribuido a que se consolide como una gran capital europea, «abierta y cosmopolita». El día terminó con una cena de gala ofrecida por el primer ministro luso, Antonio Costa, en el Palacio de las Necesidades, sede del ministerio de Asuntos Exteriores.

El momento más importante de la visita a Portugal tendrá lugar hoy con la intervención del rey ante la Asamblea de la República en una sesión solemne convocada para la ocasión; una deferencia de Portugal con los jefes de Estado de aquellos países a los que se siente más próximo, como ya demostró en 1989 cuando tuvo el mismo gesto con Juan Carlos I. Después, los reyes almorzarán junto a la comunidad española en el Palacio de Palhavá, residencia del embajador español en Lisboa y cerrarán el viaje con una visita a la Fundación Champalimaud.

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